lunes, 29 de diciembre de 2014

LLEGA EL BISTURÍ.


        Este frío, jactancioso, bravucón, intimidador, del averno de los suyos procede. Tardó lo que no está escrito en llegar; en teoría ganduleando anduvo, en la práctica solapadamente velando armas, acaparando energías para, ahora, desparramarlas hirientes, sin tino ni importarle a quién fustiga, a quién castiga o a quién contenta, que, como todo en este veleidoso mundo, cuenta con sus hinchas y detractores.
        A la larga, prestando oídos sordos a cualquier loa o diatriba, de agudo bisturí ejercerá; que para eso aquí está, cauterizando malestares a fuerza de chillidos o también prolongándolos por no dar con la debida tecla. Casi más sana la reclusión en el hogar, con insustituibles braseros que sin aturdir como hace unas semanas, esparcen candelas de dioses, contemplando pies y piernas a barullo, que por estas jornadas de cierre de año es mayúsculo  el atolladero, el no hay entradas, en cada casa de la tierra, la nuestra, que es la vuestra.

sábado, 27 de diciembre de 2014

CUERNO DE LA ABUNDANCIA POR NUESTRA CALLE MAYOR


        Esa calle magna de la Serranía que es la afamada de la Bola, pinturera, exótica, universal, luenga como un día de hambre, que juega siempre con el fraude de un nombre que no es el suyo, aunque lo fuera, se ha embadurnado de cuerno de la abundancia, uno más de sus disfraces, y a los avispados que descifraron su mensaje les ha abarrotado los bolsillos de moderno oro. Y como no podía ser menos,  para una fortuna que se ha originado al paso, no en establecimientos, como la de tantos caminantes que la recorren, sus dadivosos acólitos dos loteros de Arriate e Igualeja, buena masa de la tierra serrana. Bendiciones para los afortunados, si pobres de necesidad mucho mejor, pero difícil será que puedan estos emplear en algo que no sea comer un dinero que no tienen.


jueves, 25 de diciembre de 2014

UN VASTO PIÉLAGO DE FELICIDAD



        Habituados al tráfago y bullicio de otras fechas, incluso las festivas, resulta algo insólito contemplar a media mañana, como hacemos ahora, con un sol invernal de leyenda, las calles sin caminantes y los múltiples caminos de la ciudad, los que a todos lados otros días llevan, sin sentido,  ruidos, sin murmullos de voces ni deslizar de pasos. Se diría que, enclaustrados en casa, ahítos del chaparrón de buenos propósitos, de sueños de una paz duradera, tan ansiada como utópica, que nos cayeron en las últimas horas, las estamos, algo escépticos, digiriendo en la medida de nuestra credulidad, de nuestras particulares esperanzas de que alguna vez lleguen a ser realidad.
              Para que no se diga, brindemos también desde nuestros corazones, uniéndonos a los que por más vastos y esperanzados piélagos navegan, clamando porque además de ese, inefable, sincero   coro de voces  que hoy claman por una transitoria felicidad, halle una senda interminable, eterna, universal, que a todos alcance.


martes, 23 de diciembre de 2014

MILITARES AIRES



        Instaurado ha quedado desde poco ha, con todas las de la ley, por lo que a su papeleo se refiere, el invierno. No en cuanto a sus rigores, pues dormitando se hallan estos aún, y con escasas ganas de espabilar. Y ni siquiera a ese viento de esta mañana, que, como otras veces, gusta de aullar pero que amaga más que pega, se le puede calificar de invernal. Se diría, además, que más que incomodarnos
azuzando malestares y trastornos en la mente y cuerpo de los que andamos por aquí, lo que pretende ahora es darle el postrero empujón a las hojas moribundas, echándolas una mano en su postrera despedida de la que fue su casa, los árboles. Después, para que no nos quede duda alguna de su bien hacer y laboriosidad, este viento mañanero, montaraz, militar, las arrincona contra muros, fachadas de viviendas,  rincones de aceras y parterres de jardines, ordenándolas y poniéndolas firmes, o las obliga a desfilar, ni dejándolas descansar en su agonía a las pobres mías.


domingo, 21 de diciembre de 2014

ARCANOS PARA NO TOCAR


            Zaide, arcanos tiene la existencia que no te serán fácil de descifrar, pero que si te empeñas y afanas en demasía, pueden que algún día te levanten su hermético velo. No te recomiendo, en cambio, que lo intentes con el que se esconde tras el origen y sentido de nuestro mundo, en este en el que naciste y a veces naufragas, ni con los que no conoces del inmenso universo, mas que sabes que existen.
         No obstante, más te vale, si es que no quieres afecten a tu cordura, sin más metafísicas averiguaciones, dejar a su aire el pautado transcurrir de los días, más real que cualquier otra idea, y tomar de ellos y de su disciplinado paso lo que de bueno pueden ofrecerte, si es que tú lo estás, también, en tu salud y ánimo, que no será poco así programada la cosecha recibida.


jueves, 18 de diciembre de 2014

ENGAÑOSO ALIENTO



     En estos momentos de tránsito del calendario, en que el año se adentra sin tapujos por senderos invernales, con el otoño, cumplido su ciclo, recogiendo bártulos, a veces, como hoy, el tiempo, el impredecible tiempo, nos regala dadivoso con un día glorioso; un benéfico respiro entre estación que desaparece y estación que llega; esplendoroso, pero engañoso aliento, porque muchos no vendrán así en los próximos meses, con estos brillos y luces y un sol amable luciendo sus dones, de los que hasta las escasas hojas que en los árboles permanecen parecen tomar una desconocida energía para no caer en la prosa del suelo.
     Bueno será, ahondar en ese filosófico estoicismo, compañero inseparable ya de nuestras idas y venidas, el mismo que nos llama a no ir más allá de lo que las horas nos van procurando y actuar de acuerdo con su cosecha. Por eso, ahora, dejémonos envolver por esta plácida atmósfera, y no pensar en el incierto azar que otras con harta seguridad traerán en su seno.


martes, 16 de diciembre de 2014

LO QUE ES LA VIDA



      Sobra vida en las calles, plenas de luz y de risas no ahogadas.  Y ostensiblemente falta aquí, en este dédalo de pasillos angostos, de murmullos sin estridencias, puertas colmadas de avisos, nombres de facultativos y horarios, que pocas veces se cumplen, de circunstanciales camillas y camilleros, de carritos de inválidos o de mermados de razón. Una muestra más, se diría, del anverso y reverso que es la vida, de lo que este mundo nos ofrece, unas veces relativa calma y sosiego; otras, inquietud y penas. Una muralla, a veces definitiva: a un lado la salud, la despreocupación, las ganas de hacer cosas, la diversión si se quiere, de no pensar en nada que no sea el quehacer acostumbrado, la rutina sin nubes cotidiana; al dorso, al lado opuesto, llanto apenas contenido, rostros surcados por una inquietud que no acaba de irse; y la esperanza, tras interminable espera, cuando te avisen, de un dictamen no demasiado cruel, en el que flote todavía una pizca de esperanza, de luz de la que sobra fuera.

viernes, 12 de diciembre de 2014

UN LEJANO SUEÑO



      Pocas aventuras, Zaide, hallarás a lo largo de tu existencia, más azarosas y complejas que la que lleva a la búsqueda de tu equilibrio; el que dé mesura, quietud y algo de sentido a tu caminar por el mundo. Brújula añorada es, que te ha de señalar el norte. ¡El norte!, isla soñada, lugar un si es no es utópico, que hay que ganar para quedar a salvo de imprevisibles tempestades y agotadoras borrascas, donde todo transcurre y permanece en una calma de cielos sin infiernos, de legendarios humanos dioses.
       ¿Qué cómo, si no es el ansiado y mítico norte, encontrarás un regular equilibrio, con el que escudarte y hacerte fuerte ante los embates del mundo?
     Me temo, amigo, que no conozco mágicas pócimas, mi milagrosas recetas, ni oníricos senderos


que pueda recomendarte y que no nazcan de tu esfuerzo, un esfuerzo gigantesco, sobrehumano, de noches de insomnio y libros;  que no es labor de horas, ni de meses, sino permanente y siempre con la inquietud de si ese equilibrio es una realidad conseguida o un lejano sueño.

martes, 9 de diciembre de 2014

PUEBLOS Y CAMINOS SERRANOS



         La soledad de las carreteras que recorremos, angostas, sinuosas, abruptas, es tal, que se pensaría en la inutilidad de su construcción, en un fallido esfuerzo para nada, porque para nada servirían, si es que alguna vez de algo sirvieron. Es, desde luego, hablar por hablar, ya que razonable es que todos los caminos a alguna parte lleven; a algún lugar habitado, y no valdría decir que es mejor el camino que la posada, porque ambas son, a cualquiera de las que esta carretera conduce, a cualquier pueblo, una veintena dignos de mejor suerte, que no de belleza que ya, y en alto grado, la poseen.
         Y sí, al final de la carretera, tras indescriptibles ascensos y descensos por un nemoroso escenario, te asalta casi, de improviso, traidoramente, la blanca presencia de un pueblecito, abrumado por la cal que lo cubre, en el que reverbera la calma de un generoso y limpio sol y la luz que desprende a borbotones la falda de la montaña sobre la que se asienta. Si los caminos daban la impresión de ser carentes de necesidad, lo mismo se podría aplicar a cualquiera de estos pueblos serranos, medio ocultos, medio perdidos entre las entrañas de picachos y rodeados de rocosos senderos; si no fuera por la pulcritud de calles y viviendas, con un halo de la de otros tiempos, se diría, ante la falta de vida, que no mora nadie allí; algo que desmiente a nada tardar algún rebuzno, algún ladrido, algún canto de gallo lejano, algún golpe de azada abriéndose paso en la gleba recién mojada.


sábado, 6 de diciembre de 2014

GÉLIDAS LÁGRIMAS DE LA NOCHE



      Aunque se ha demorado más de lo previsto, ha querido hoy, diciembre, retomar viejos fueros y discursos que un día le fueron propios, como la oscuridad a las sombras, y poner al descubierto cualidades que le dieron nombre desde luengos y remotos años. Por eso, sin meter mucha bulla, sin alharaca ni laboriosas presentaciones, se ha dejado venir la mañana con el gélido saludo de una primera helada, sembrando cristales y al mismo suelo con fornidos brochazos de opaca blancura. Aviso es en la naturaleza de que algo ha cambiado ahí fuera, donde se cuece la consuetudinaria  vida de calles y rincones, al aire libre. Recojamos por demás, el silente mensaje de que otra capa más de abrigo nos será necesario para enfrentarnos a los desafíos de un cercano invierno, que, como decimos, no ha hecho más que avisar y diluirse, porque, a poco de amanecer, un sol, todavía con ganas de agradar y calentar, se llevó por delante esas gélidas lagrimas vertidas por la noche; pero no siempre será igual... 

miércoles, 3 de diciembre de 2014

MENOS VIDA EN LA MAÑANA


      No hay menos vida en la mañana que en cualquier otro día, aunque la impresión, con un frío que comienza a imponer su invernal reinado, es que le faltara algo; puede que el bullicio de las calles, desmayadas a estas horas, en las que se echan de ver a los grupos de turistas, su amalgama de voces, de lenguas o sus abigarradas vestimentas, denotando en muchos casos su procedencia septentrional. Se quiera o no, es diciembre, un mes que invita con toda su antigua prosapia de hielos, nieves y crudeza, a espaciar salidas que puedan afectar a nuestra salud, a la de los humanos en general, tan frágil y tan en peligro siempre. Hay que ahorrar energías y no dilapidarlas en viajes y escatimar gastos, porque, paradójicamente, a final del mes, las fiestas y celebraciones que lo atosigan, obliga a ello. Ahorrar para acometer el despilfarro que en esos días no espera, un contrasentido, y más viendo como una parte de nuestro mundo se muere de hambre.  

lunes, 1 de diciembre de 2014

MUDANZAS PARA DICIEMBRE


      En mucho ha cambiado el mes con el paso de los siglos y de la historia, salvo en lo de cerrar la puerta, antes siempre de par en par, del año, que en eso y en lo de abrir las de la estación invernal, que siempre han estado a su cuido, no ha habido mudanza alguna.
      Sí, ahora, en desmentir con su paso, un si es no es apacible, viejos apotegmas y sentencias que han destrozado el vaivén de los tiempos y, también, el de la cambiante por día atmósfera, cuando no el humano ingenio, inventando aparatos de todo signo. Posible es, aunque antes no lo fuera, buscar rosas, y abundantes, en diciembre; o navegar en este mes, surcando sin mucho riesgo los anchos mares; y, desde luego, necio sería ocupar el mes en dormir y echar leña al fuego, como era casi obligado antaño, para mecer tus sueños, que si a eso condenaba su dureza, con creces superado está. Más se le nombra y mima hoy en día, sobre todos por comercios y sentimentales, por sus fiestas y jolgorios, empujado por tradiciones que, hay que decir, a nadie hacen daño y a la economía de muchos aprovecha.

sábado, 29 de noviembre de 2014

RÍO MENUDO, RÍO SABIO.



      Bravíos turbiones y clamorosos vendavales como los que soportamos de presente, vienen  a recordarnos que, cualquiera que fueran los disfraces,


casi de carnaval, casi caricaturescos, con que se ataviaba la estación, envuelta en mansas auras y ardorosos soles, por la extrema orilla del año andábamos, y así, atropelladas y borradas por las aguas, casi perdidas tiene la suyas nuestro río, el Guadaleví, ya río menudo, bien río cuantioso, cuando le conviene. Para espectáculo grandioso el suyo, porque ahora si está que se come el mundo, atronando los aires con bélicas arias, que suben por la garganta que le da cobijo como raudas avecillas, mientras saca inusuales brillos a las rocas a las que cabalga achucha  y tapa como el más malandrín de los ríos.  La virtud tiene, que imitar deberíamos los más, de apretarse y flagelarse cuanto haga falta, dando vueltas y más vueltas hasta encontrar su camino, uno de lo más derechos después de su particular vía crucis, a fuerza de constancia ganado, con añeja sabiduría de río menudo y avispado. 

jueves, 27 de noviembre de 2014

CUANDO VIENTO Y LLUVIA SE UNEN


      Para vigorizar las ideas e, incluso, los apocados ánimos, nada como estas lluvias de moderada tibieza e intensidad, para las que no sería necesaria otra protección que no fuera la habitual que presta nuestra ropa de la estación tanto al pudor como a cualquier mediana inclemencia de las que, de súbito y sin previo aviso, puede asaltarnos en el exterior.
        Y en esa prontitud de aparición, casi de juego malabar, resoluta, incluyamos la de los vientos que por aquí nos llegan procedentes de las míticas columnas de Hércules, de las que, por otra parte, deben de tomar su fortaleza y fiereza dado cómo despereza sus luengos brazos


no dejando títeres con cabeza. Y la mala conciencia de fustigarnos nada más llegar, no consiste precisamente en su peor cara, sino en la insoportable de aliarse en comandita, en ocasiones como en la de esta mañana que ya casi termina, con aquella lluvia mansa, apacible, de la que hablábamos antes; pero que aliada con los vientos en un común empeño hace que nuestro paso por las calles sea tan utópico y tan de titanes, que lo mejor es ni intentarlo. 

miércoles, 26 de noviembre de 2014

DÍAS TRISTONES Y CAMPOS DE CASTAÑOS.


      Estos días tristones, grises, sin carácter, llevan en sí mimos los rasgos de melancolía que flotan en las despedidas, cuando somos conscientes de que algo, alguien querido, se marcha, quedándonos la duda de si, ya por ellos o bien por nosotros y por el azar en que todos nos movemos, los volveremos a ver. Esa atmósfera tenue, indecisa, desganada en que se mueve la estación, muestra un lírico escenario, onírico, casi de otros universos soñados en los campos de castaños: hieráticos sus troncos fornidos alzándose pardos en las pinas alturas y cuestas en las que desde hace siglos habitan; pero no en sus ramas y hojas, mecidas en un frondoso e indescriptible arco iris de rumores y colores. Suspenso queda el ánimo, que olvida adioses, -aunque éste sea uno de ellos- y desoladores pensamientos para aprehender cuanto más mejor de esta soberbia escena. 
     

domingo, 23 de noviembre de 2014

LA MUERTE DE LAS CHUMBERAS.



      Nunca es el otoño tan otoño como en estos días plomizos, calmosos, de tenues luces, en los que el dueño es el silencio y la poca la vida se apaga sin grandes resquebrajos,  se extingue sin grandes prisas en un permanente ocaso, como añoso patriarca.
       Si esta mera transición del tiempo no deja de ser una estampa ya vista en otras ocasiones, el trasunto de una muerte engañosa porque, mas tarde revivirá de nuevo pujante la naturaleza, menos fortuna parece tener, dado el poco interés que su agonía despierta y un final que acaecería sin resurrección a no ser que se disponga de urgentes remedios, es la de la chumberas, a las que en plena Serranía se las ve morir, atacadas por una enfermedad letal, que ataca a su vigor y verdor, y llena de manchas y pústulas a su eterna lozanía, perenne símbolo de la belleza y diversidad de nuestros campos que, sin ellas, ya no serían los  mismos.


sábado, 22 de noviembre de 2014

EL PAIS DE LOS SUEÑOS.



      Los sueños es algo que mantiene en pie a los humanos, todos tenemos sueños; los más, relacionados con una vida vida más próspera, en la que el dinero -siempre el dinero- nos sobre y nos permita grandes cosas, tener el mundo a nuestros pies, en la creencia que el dinero lo puede todo.
        Con el dinero, pero sólo de unas monedas mínimas, esenciales para que el hambre no les atenace, sueñan estos rumanos sedentes todo el día en las aceras, que ocupan lugares estratégicos de nuestras calles, de nuestras iglesias, en las entradas de supermercados y frecuentados paseos, con rústicos cartones escritos, con grandes letras y faltas, que aluden a sus necesidad, a su pobreza, a que carecen de trabajo, pero no de una gran prole de hijos a los que sacar adelante.
         Para ellos, fue un día la lejana España un soñado paraíso en el que seguro hallarían el maná esperado, la ocupación remunerada que les abriría de par en par las puertas de su cielo. Si vivían también de la caridad en su país, erraron al venir buscando lo que también es difícil ya para muchos nativos en su tierra. Al menos allí, tenían algo que aquí no tienen: la ventaja de entender y hacerse entender y una esperanza en esos sueños por realizar, ahora hecho añicos: a otros nuevos habrán de acudir para que algo, aunque sólo sea esto, les sea propio, suyo, aparte de la miseria, tan suya.


miércoles, 19 de noviembre de 2014

HAY PRISA EN LA MAÑANA OTOÑAL



      Estas mañanas otoñales, con tantas y tan variadas luces, tantas y tan multiformes nubes navegando por los cielos sin parar, tantos irisados colores en frondas y parques, invitan a pensar que no pretenden más que, dada la cortedad de las horas en que el sol brilla o las claridades lucen, darse una desusada prisa por mostrar cuanto ellas atesoran, cuanto antes, cuanto más pronto mejor, no sea que no tengamos tiempo de contemplarlas en lo que son, en lo que valen, en su formidable espectáculo.
           Toda esa premura de la naturaleza por expandirse, por abrirse y dar de sí lo mejor de ella, parece haber huido hoy de nosotros,  caminantes del mundo, que por aquí y allá andamos, recorriendo calles con pasos lentos y poco ánimo de emprender ningún atareado quehacer que no sea el de no hacer nada, tanto porque el día invita a ello como porque somos conscientes, o a nosotros nos lo parece, de que no vendrán en lo que queda de estación, muchos como estos, tan descaradamente primaverales.



domingo, 16 de noviembre de 2014

CONDICIÓN Y FIGURA



     Los infinitos e incontables  granos de la arena de los océanos o  las gotas de agua en  días de lluvia, intensa y sin medida, trasladarse puede a la diversidad de la condición de los hombres.  A cualquiera de ellas que busques, la hallarás representada en muchos individuos, por muy peregrina que te parezca.
      Cual sea tu condición, tu carácter, nadie mejor que tú lo sabrá. Descubrirla y aceptarla será tarea  premiosa y comprometida, pero no imposible, y siempre te dará una razón para lo que haces. Te puedo decir, si de algo te sirve, cuando andes tras la tuya, Zaide, que la mía es la de no hacer sombra a nadie; la de no molestar; la de pasar por necio, en ocasiones, simulando, por evitar discusiones,  que ignoro las artimañas baratas y aduladoras palabras con que otros timan tu ánimo. 
        Te prevengo, no obstante, que con tu condición, o la mía, tanto si es la tuya, como si no, son también infinitos los seres que la poseen y que por el ancho mundo pululan. Y si se ha dicho algún apotegma lleno de verdad, es aquel de que condición y figura, buena o detestable, perversa o deliciosa, hasta la sepultura, hasta el fin de nuestros días dura.
 

jueves, 13 de noviembre de 2014

CALMA INFINITA


        Un paso atrás y otro al frente suele dar el tiempo en estos días; una incertidumbre que se traduce en mudanzas tan repentinas como desconcertantes. Algo de esto tiene su incidencia en el aspecto de las calles, un poco desoladas y, más que nada, en los que las transitan; en su manera de vestir, de lo más dispar de un momento a otro, sin saber a qué atenerse, ora a las plácidas estancias de un veranillo no dispuesto del todo a marcharse, o ya a las mínimas escaramuzas de un invierno que acecha por las esquinas, presto a iniciar su reinado.
     Mientras, por idénticos motivos de desconcierto en lo que ha de venir, se ha producido un espectacular retroceso en el flujo de visitantes, durante todo el año de una fidelidad pírrica y ahora muy lejos de llenar con sus multitudinarias avenidas ningún lugar, ningún espacio monumental, ni menos comercios y restaurantes.
       La ciudad, así como sus habitantes, se toman un respiro a tanto barullo precedente, a tanto vocerío a

tantos ininteligibles idiomas, y aliviados se acogen a la infinita calma que desprende el paisaje dormido, a una paz que aunque parecía perdida, por no hacer caso de ella, siempre estuvo ahí, en valle y montañas.


lunes, 10 de noviembre de 2014

SER MÁS DE LO QUE SOY


    Quisiera, Zaide, ser más de lo que soy para, con cierta certeza, servirte de útil ayuda en esa búsqueda agotadora que ahora emprendes, inmerso en un mar de dubitaciones, inquiriendo quién eres, la razón, si la hubiera, de tu presencia en el mundo; si alguien desconocido dirige tus acciones y voliciones; si algo existe; si agotado tu peregrinar por la tierra, podrás, para no acabar en la nada más desesperante, más ingrata, acogerte a cualquier refugio, a cualquier reencarnación, aferrarte a algo que te sustente y te siga insuflando vida. 
     A mal lugar llamas y te diriges, porque tus dudas son mis dudas, tus temores los míos, tus malhadadas inquietudes y congojas, las que a mí me atormentan nada más ponerme a pensar en ello: me pierdo y soy un náufrago sin rumbo alguno cuando persigo la idea de si es de razón la existencia de un ser todopoderoso, omnisciente, omnipotente, que todo lo puede, que está en todas partes a la vez; que nada ignora, que ha creado cuanto vemos y cuanto no de ese ingente universo de impredecibles galaxias y sistemas de astros y superficies inimaginables que a nuestra mente aturden y obnubilan, dejándola exhausta, un guiñapo; pero, también, tantas crueldades inimaginables con niños y otros seres desvalidos, tantas sangrientas guerras, tanta ignominia y maldad como existe, ¿las podría contemplar sin estremecerse, impávido, tal Dios, tal todopoderoso ser?

jueves, 6 de noviembre de 2014

ABOCADO A UN FINAL


      Al veranillo del que hemos disfrutado estos días, un milagro inesperado para unos, una calamidad por extemporáneo y dañino para el buen proceder de cultivos y campos para otros, vinieron a engullírselo desapacibles tormentas y un frío de mil demonios, tanto más temible cuanto que su desproporción con los grados de bonanzas que cundían por entonces era considerable.
     Pensemos, con decepción o contento, defensores y críticos, que era lo previsible; no ya por estar fuera de lugar, sino porque por tener principio, como todo, salvo dioses y otros invisibles seres fuera del alcance de nuestras mermadas mentes, abocado estaba, más pronto o más tarde, a un previsto final. A esa humana multitud siempre descontenta, en cualquier caso, se encarga siempre de dar gusto la pródiga naturaleza; en esta ocasión a los que agobiados por excesos térmicos que no eran propios anhelábamos radicales mudanzas. Se aproxima el invierno y aunque nos guste, si por algo hemos de sentirlo es por ese sector de la población cada vez más numeroso que, mientras otros roban y se enriquecen hasta insospechados límites, ha de escoger entre mal alimentarse o calentarse, ya que su economía para nada más le da y son un abuso que no tiene nombre los precios del consumo de luz. 

 ¡Qué injusto mundo es el nuestro!

lunes, 3 de noviembre de 2014

ENTRE LA MESURA Y LA DESMESURA




        Entre la mesura y la desmesura, si es que no quieres verte zarandeado por vendavales de toda índole, de desconocida intensidad y desventura, habrás, Zaide, de ordenar tu vida. Entre mesuras y desmesuras, yace la esencia de tu sosiego. Mesura te será de suma utilidad para comer, para vestir, para beber, para comprar sin derrochar, también para dormir y divertirte, porque habrás de saber que no toda diversión es fuente de gozo, y muy reprobable si tu contento atenta contra la tranquilidad o buena fama de otros. Pon mesura, y que no te pese, en tu egoísmo, en tus desavenencias, en tus inquinas y reyertas, que sólo malos ratos y no falsas victorias pueden aportarte. 
        No es tampoco desequilibrio del espíritu, en ocasiones, la desmesura, si es que ésta la empleas en adorar a quien te ama; en consolar y socorrer con todas tus fuerzas y medios al que llora y sufre; en remediar de penurias y hambres al que nada posee. Ahí, toda desmesura por tu parte, todo esfuerzo por descomunal que sea para paliar desgracias, será poco, tendrá justificación y te hará sentir más humano, más sensible, más formando parte de una sociedad. Con mesura y desmesura. con calma y caos, de la nada, surgió el universo; con mesura y, en ocasiones, con desmesura tendrás que orientar tu existencia, si es que quieres hallar en ella cierto equilibrio, cierto sentido, a lo que, para ser sinceros, es arduo hallárselo.





  

sábado, 1 de noviembre de 2014

NOVIEMBRE Y SU MALHADADA CRÓNICA



        Desventuras mil se le acumulan a noviembre, el cual, malhadado, no sólo perdió sitio descendiendo en numérica jerarquía con el cambio de romano a gregoriano, sino que, además, le amargan la vida desde entonces, nada más comenzarla, con fúnebres celebraciones de difuntos que, puesto que ya fueron y hoy no son, bien quedarían en sus huesas y mausoleos, y no atizando para común martirio la conocida memoria de la decrepitud y finitud de cuanto se mueve.
             Así herido en sus tiernos balbuceos de recién llegado, el mes no levantará cabeza, y con un complejo que para qué narrar sobre sus espaldas, día a día, hora a hora, en numerosos predios, frondosas arboledas, ruborosos bosques o apartados retiros, dejará infinitos destellos de en lo que los hombres, la historia y la veleidad de los tiempos lo han convertido, tanto antaño como hogaño: en terrenales universos en transformación; en pasmosos declives de colores, texturas, crujidos y hasta de sueños que para acomodarse a esa marcha silenciosa pero de lo más firme del mes, nada más comenzar, también, a grandes zancadas, sin realizarse declinan hasta su extinción.

jueves, 30 de octubre de 2014

SIN ESTERTORES NI MAYORES ASPAVIENTOS


      A mejor vida, sin estertores ni aspavientos que llamen a arrebato se dispone a pasar un mes que de todo un poco tuvo; pero sobre todo dulzuras y bonanzas más afines a estaciones que ya quedan lejanas que  la que con buen ánimo, pese a epidemias y restricciones, recorremos. Lo cierto es que el sol, más que calentar apabulló en estos días con ardores que se jurarían advenedizos y raros, ya que, a estas alturas del calendario, un poco tendríamos que andar persiguiendo a los ígneos emisarios del astro rey, a sus luminosos rayos, y no evitándolos. No nos dejemos engañar, sin embargo, porque horas más frías y más destempladas encabritadas llegarán sin avisar, con más furia y persistencia que nunca, para hacernos pagar las actuales delicias de un impensado veranillo que, especialmente, agradecen foráneos y descamisados turistas; y es que ademas de a admirar paisajes y ancestrales vestigios, vienen con la mente puesta en eso: en empaparse, en bañarse, en sumergirse en un torbellino desatado de soles y mansas brisas, infrecuentes en sus remotos lares; otra cosa, sería un descomunal fiasco, por mucho que la ciudad les gane.

domingo, 26 de octubre de 2014

ES EL PAN Y EL COLOR EL CASTAÑO



        En la silente austeridad de los pueblos serranos, acunados por el aura de estos días otoñales, una inacabable madriguera de luces y bonanzas, reinan vigorosos con su apretada presencia los ancestrales campos de castaños. Sin ser vestigios de remotas edades, como ocurre con los bosques de pinsapos, difícil sería predecir con exactitud desde cuándo se encuentran por estas tierras; puede que, como se ha dicho, desde los años de la civilización romana, transportados desde la misma Italia. Un desafío al tiempo y al terreno, en cualquier caso, porque aquí quedaron y aquí con fuerza arraigaron en barrancos, pinas laderas, altozanos y en los sitios más inverosímiles, llenando abruptos horizontes y perpetuándose con una longevidad que es una pura bendición para los sufridos habitantes de tantos pueblos, para  los que viene, desde entonces, siendo más que miel y rosas: pan para todo el año, desde el ansiado momento en que por estas fechas, en un resucitado mercado medieval, todo se torna idas y venidas, recogida incesante del fruto, calcular las cosechas y preparar con amorosa solicitud, sabiendo lo que significan,  las cargas para su venta.

   

viernes, 24 de octubre de 2014

LA MÁS CRUEL DE LAS EPIDEMIAS



      Hipocresía, calle mayor del mundo la llamó Quevedo. Y es de ver cómo aquélla,  sale a la luz, se manifiesta en ocasiones pese a los impenetrables fondos en que se mueve, una de ellas en estos turbulentos tiempos que vivimos, ahora mismo. Tiembla Europa, tiembla América, tiembla el humano universo del bienestar, de la despreocupación
porque una epidemia que proviene de África pueda infectar a algunos de sus habitantes, y con ello a otro contingente mayor. Y, con su poderoso despliegue e influencia, en todos los medios de comunicación, en bares, parques o mentiremos no se habla de otra cosa que no sea eso: de las medidas que se han de tomar en los hospitales llegado el caso, comenzando por médicos y personal sanitario, en aeropuertos, trenes y en fronteras que tengan que ver con los centros malditos africanos de donde a pasos agigantados llega. ¡Que nada, ni por asomo, ni de refilón, toque a la pureza de nuestro bendecido y civilizado mundo, a nuestra diaria tranquilidad!
         Sin embargo, sin interrupción alguna, constantemente, años y años, días y días, como a nosotros no nos afecta, ignoramos, seguimos ignorando todos, no haciendo caso alguno, de que incontables millones de seres están muriendo de hambre, la más letal de las epidemias actuales. Que se halle lejos y que no sea algo que nos pueda contagiar es la mejor de las noticas para gobiernos y demás que, por eso, poco o nada hacen por remediarlo.

martes, 21 de octubre de 2014

ALAMEDA AL TAJO


      A esta Alameda de nombre del Tajo, con más propiedad debería llamársele Alameda al Tajo, porque aún considerando que sea propiedad del abismo, más que eso diríamos que pretende ser; mucho más, puesto que a él con impecable derechura y decisión se dirige, y en él se intenta precipitar. Y eso haría si ese muro, pardo y horadado por los años, y esa fila de miradores de hierro forjado no se lo impidieran. Y si no lo consigue es como si lo hiciera, ya que no existen murallas ni obstáculos que a la vista hurten esa visión honda e ilimitada que no halla más impedimentos que una danza de montañas en que la vista se sumerge, tras un éxtasis de luz y calma, y ahíta reposa.
       Con una brisa que no alcanza a ser viento, pero que tampoco para, hasta estos árboles que a los cielos tapan con sus frondosas copas, parecen bogar sin hartura camino del mismo inmaculado horizonte que su ancho suelo. Para más similitud, es un rodar de olas y de imperceptibles mareas las que van y vienen entre sus ramas y apretadas hojas, ya éstas, en indeciso y timorato tránsito de verdores que huyen hacia un mundo de colores y revuelos.

   

viernes, 17 de octubre de 2014

PREGUNTAS, ZAIDE, Y TE RESPONDO



      Preguntas, Zaide, que cuál puede ser, si es que existe, el oculto sendero que conduce, para no abandonarlo ya, a un permanente estado de felicidad.
     Tendrás que saber, antes de nada, que no hay caminos, ni veredas ni vericuetos, por muy escondidos y misteriosos que sean, que a ese estado, a ese don de dioses, lleven. Más que una palpable realidad, no es la perseguida felicidad sino un concepto huero, un sueño tan ancestral y antiguo como la presencia del hombre en la tierra. Si alguna hubiere, te aseguro que es tan evanescente y fugaz como el el leve rocío de los campos, que el primer sol de la mañana ahoga con sus rayos.
         Una tranquilidad de conciencia que te deje dormir, o lo que es decir, un bien y callado obrar, sin pedir compensaciones, a lo largo de toda tu vida; un amor a lo que se te ha dado y a lo que en verdad lo merece, no será felicidad, porque entiendo que ésta no existe; pero, a no dudarlo, te proporcionará cuanto el mundo, en rigor, puede darte, que, si bien lo miras, no es poco.


            


martes, 14 de octubre de 2014

¡APRENDIZ DE RIO¡ ¿QUIÉN DIJO TAL?


         Períodos de obcecadas lluvias tormentosas, como las que han hecho su aparición durante la noche, ofrecen sobrados argumentos para que, a la mañana que le sigue, el río, apocado y oculto hasta entonces, tire de orgullo, se desperece de su modorra y muestre unas de sus sonoras epifanias, dando un mentís a los que le consideran un aprendiz de sus mayores en caudal y recorrido.
          ¡Aprendiz de río! ¿Quién lo dijo? ¡Cuántos asedios, cuantos cataclismos, cuántas lágrimas, cuántas marchas triunfales, cuántas dolorosas derrotas, cuántas cosechas y mieses, no habrá presenciado a su paso! Mas transcurridas aquellas olvidadas edades, por si alguien le quedaba duda de lo que en rigor es, hoy como ayer, trueca su apagado rumor en un atronador zumbido que llega sin merma, sin diluirse ni quebrarse, vocero de su presencia, hasta los carcomidos pretiles del puente, su vigía,  desde hace unos siglos, su inquebrantable espectador; salpica agua cenicienta y espuma, ahora blanca, y contra las rocas su furia estrella, casi saliéndose de madre; no, es que se sale y desmadrado brinca en cascadas de inesperado desplome y altura. Todo en nada de tiempo y de acometida, por una superficie que no es extensa y sí de continua hosquedad y bronca, para después, puede que ahora sí, escondido del todo entre frondas y arboledas, asumir su lección de cómo llegar a su destino.



domingo, 12 de octubre de 2014

HERMÉTICO SILENCIO



     No hay silencio más hermético que el que encierra entre sus sutiles muros estas mañanas otoñales, indecisas en otras cosas, pero no en el de dejar caer, como una pesada carga, un callar de toda la naturaleza, en la que nada habla, nada respira, y una melancolía que no es tristeza sino tránsito, espera; o quizás, refugio para no perderse del todo apresado por esa inmovilidad, por ese imperceptible pasar.
     Como ha llovido con profusión y generosidad durante la noche, a ratos torrencial y ruidosamente, puede que la culpa de todo lo dicho la tenga el agua, impetuosa en su desplome, purificadora hasta la saciedad, barriendo lo barrido una y otra vez, hasta dejar exánime sin energías cualquier proceso de cambio, de movilidad, sin ganas de todo lo que no sea callar, no moverse. Nadie diría que son las ocho de la mañana, porque no hay luces, y sí ese enorme silencio, más bien noche cerrada y eterna, una que no acabara jamás.


viernes, 10 de octubre de 2014

DÉJAME QUE TE EXPLIQUE EL AMOR COMO YO LO ENTIENDO (PARA TÍ QUE CUMPLES AÑOS)


     Déjame que te explique, amigo Zaide, el amor como yo lo entiendo: en su punto de partida es algo difícil de definir, un cómo no me he dado cuenta de que estabas ahí, tan cerca y tan ignorada por mí; una punzada en el pecho y un desgarro de los sentidos, después; un estar y no estar en el mundo; un grito de sólo quiero estar contigo; un borrarse todo lo demás. Un cielo compartido ya para nunca abandonar; un pozo de donaires que no falte en la mirada, un destino al unísono que recorrer; un desfogue de risas; un pararrayos para las penas que se crucen; unos hijos que educar y adorar; otros hijos de los hijos que embobados, contemplar; un sin dar cuenta envejecer y pensar, y, más que pensar, creer que todo, todo, cuando se acabe el sueño, en algún lugar, aquí o allá, en un tiempo sin finitud, en el confín de las galaxias o en apacibles destellos de estrellas fenecidas o vivas, en inmarcesibles y amenos prados, como los que holló constante vuestro amor, pasen centurias o milenios, antes o después, alguna vez, habrá de continuar.


miércoles, 8 de octubre de 2014

AL ALBA, HUELLAS DE PISADAS.


     A nada que bostece el alba, con brochazos de claridades, menudean los visitantes de otras tierras que acuden a esta ristra de balcones simétricos, un gigantesco mirador en realidad, que con avaricia se apodera de un paisaje en el que todo cabe. Un visiteo que, después, con el desperezo de la mañana, se torna en clamor de voces y de pisadas, de peregrinos sin metas fijas, ni cayados, ni conchas, ansiosos por degustar el vértigo, la serenidad y, un poco, el inocuo temor que el escenario desprende y al que se entregan sin condiciones,
      En el rosado albero, fino cual molido trigo maduro, se estampa con generosidad, gráficamente, el testimonio de un peregrinar que no morirá  durante toda la jornada; más recortada ésta, cada vez, cada día, por las imposiciones de la estación y el incansable rotar de nuestro planeta. Son huellas fugaces, variopintas como la de los que impensadamente las dejaron, y allí quedaran, no por mucho rato, hasta que otras nuevas las aplaste y diseminen; es un muestrario en el que, por sus suelas, no cuesta imaginar el calzado y hasta un poco la naturaleza, el sexo y el grosor de sus dueños. A su lado, las de los que antes que ninguno llegaron, adelantándose a la amanecida: las nimias de volubles pajaritos, como menudas ramitas, apenas hacen bulto, pero por allí también andan. 


lunes, 6 de octubre de 2014

LUZ OTOÑAL



     Se decanta la mañana por engendrar luces. A borbotones caen sobre el grácil valle, sobre cerros y oteros, apenas el terreno comienza a elevarse. Inundan con harta prodigalidad donde mayor amplitud de acogida hallan, como son las montañas, a las que saca de su marasmo otoñal para arrancarlas perfiles, formas, casi para infundirlas algo de vida y movimiento y apretar más su cerco a la ciudad a la que de siglos ampara y vigila, con maternal complacencia y celo.
      En ciertas zonas, por muy en el corazón que de la población esté, es un acertijo diferenciar qué es campo y qué es ciudad. Y así, obviando tradicionales emplazamientos de rurales asiento, gatean las chumbares, en suicida escalada y avanzadilla, rosada miel y rosados óvalos, pese a las punzantes agujas, sus frutos, para mostrarse descaradamente urbanas, familiares, amigas. A ellas también las  transforma esa luz fulgurante, intensa, que no parece de la estación, pero que a ella se acoge para durar más, en un juego que no parece tener fin, mezcla de irrealidad y tibieza, de primer día de algo nuevo, aunque no lo sea más que dentro de uno, y por unos instantes, interminables, eso sí.




viernes, 3 de octubre de 2014

ENTRE EL CALLAR Y EL HABLAR


     Entre el callar y el hablar discurre como sereno e inagotable manantial la sabiduría del bien obrar. Lo sensato, pero complejo, es hallar dónde radica el equilibrio. Albedrío de la voluntad es usar a su conveniencia uno y otro ejercicio, sin alterar ni romper diques que luego no podrás volver a levantar; ni tampoco, desde luego porque no es bueno, aferrarse a permanentes refugios de árida soledad. Sociable es el hombre y para que no hubiera duda y tuviera conciencia de esa hermandad tan necesaria y cercana, concedida la fue la palabra, el verbo, facultad de dioses es, que no de animales, una cualidad más que por encima de ellos nos eleva. Sé, tú, Zaide, moderado en tus charlas y conversaciones, que no sean verborrea de gente ignara o mal criada,; y si no eres de esos, razón de más para que no ofendas a nadie que no pueda defenderse, por  estar ausente, de tus diatribas. Casi siempre el callar es de prudentes, pero no hasta el punto de no rebelarte contra las innumerables injusticias, que nos azotan, las mayores, a los que menos la merecen. Malsano suele ser todo poder, incluso, empleada a destiempo, y sin contemplaciones, el de la lengua desatada.


miércoles, 1 de octubre de 2014

MODESTA GALANURA DEL MES


      Modesto en su galanura es el mes, que no alardea, como otros bravucones congéneres,  de épicas grandezas de césares y áureas legiones de incontenible y victorioso caminar. A cambio de esa penuria, después de todo de efímeras glorias mundanas, él propone una dulzura de irisadas bonanzas, un universo de fogosos matices en movimiento, en transformación sin aparente desmayo, posado sobre la majestad de un reino de ensueños y presto, además, a iniciar en cualquier instante un perpetuo revuelo de hojas que, sin presente director de orquesta que lo modere y calme, van y vienen; o de luces mortecinas, de frágil existencia, que tan pronto nacen como agonizan. En este barrunte, en esta prevista catarsis de fantásticos monólogos naturales, que, salvo imprevistas hecatombes, a nadie   daña, lo mejor es agudizar la mirada, relajar la mente y, si no durante horas, aprestarse algunos ratos a ser espectador privilegiado de estas mudanzas, de este colorido, de esta enfervorizada pausa del tiempo antes de emprender mayores hostilidades, que no cabe duda que vendrán, a galope seguramente.



domingo, 28 de septiembre de 2014

EL NOBLE ARTE DE TALLAR LA MADERA


     La actividad cuando es placentera, porque entre otras cosas nadie te obliga a su ejercicio, aviva la mente, serena el espíritu y nos da arreos para luchar contra ese tedium vitae que en momentos de desaliento a algunos nos invade.
      Eficaz, diestra y hermosa pócima para ahuyentar cualquier tedio, nos parece el laborioso, arduo y sorprendente trabajo en talla que se expone en estos días en la entrañable Casa de Mondragón. Fuera de la admirable habilidad para manejar herramientas, laborando en nobles maderas, cuyo uso es cada día más minoritario, que distingue a los autores de las obras, cada uno con su personal toque e inventiva, en unas obras para las que sólo caben elogios, nos atreveríamos a añadir que en la mayoría de aquéllos, por sus venas, corre la atávica herencia de sus mayores, incluso del inconsciente popular,
de un arte esplendoroso, por el que, no hace tanto, nuestra ciudad gozó de justa fama. Si este feliz intento contribuye en algo para que no se pierda la pasión de antaño por ese arte, bienvenido sea; mucho más contando con que fueron mínimas las ayudas que estos modernos artesanos recibieron y que bastante más se haría con un aumento de ellas. ¡Ojalá que lleguen!

jueves, 25 de septiembre de 2014

LA MAYOR IGNOMINIA


     Te digo, Zaide, que este nuestro mundo, por los siglos de los siglos, hasta su extinción, fue, es y será el vasto teatro en el que con agridulce tempo se representa la misma tragicomedia de congojas y exaltaciones,  de lágrimas y risas, de sinsabores e irresistibles pasiones que a su antojo nos trastornan y zarandean. Por ver queda, cuáles de estas pueden atentar contra algo o contra alguien, contra nuestro prójimo o vecino de la tierra en la aventura de poblarla. Pecadores somos, y algunos de los pecados ajenos aptos son de merecer, por comunes, nuestra comprensión. 
      Pero también, te digo, Zaide amigo, que cuando a los demás dañan nuestras faltas, no tendría que haber ningún tipo de redención posible, de humanos o dioses, por magnánimos que sean, para quien levanta o provoca los abusos o los asesinatos de niños, ni para códigos que de alguna forma lo justifiquen, ni para gobiernos que bajo el nombre de guerras justas los alienten. Nuestra maldición para ellos, por la más cruel de las atrocidades que hoy se comete, que ya no es excepción sino habitual regla,  ignominia de brutos que al abismo de lo que no tiene nombre nos precipita.



martes, 23 de septiembre de 2014

SENTADO A VER LLOVER


     Llevábamos tantos meses por estos lares sin oír el acompasado toc-toc, la canción adormecedora del agua precipitándose desde las alturas sobre la ciudad y su sediento suelo, que es con algo de ansiedad incontenible, de tener otra vez entre las manos algo querido que nos habían hurtado, que uno se sienta sin hacer nada, ni pretenderlo, con otro ánimo que no sea el de sentirse enfervorizado espectador de ese desprestigiado espectáculo que es ver llover. Y es que antaño, no sé ahora precisar cuánto tiempo atrás, sí recuerdo que el santo televisor no era el mandamás de la casa, ni el pseudo ahuyentador de nuestro tedio, certeza era en cuanto el agua, tempranera o perezosa, pasados los fuegos del estío, o ya en pleno invierno, fluía redentora, feraz, latente promesa de floraciones y cosechas en ciernes, que miríadas de rostros, niños y mayores, absortos, de pie o acomodados en sillas, junto a las ventanas, dejáramos pasar el tiempo viéndola caer. Es lo que hago ahora, con la ilusión de entonces, mientras el agua forma nimios arroyos junto a las aceras, que más que correr, parecen manar de un asfalto que, a la más mínima tregua que dan los cielos, acaban convertidos en una hoguera de húmedos brillos y luminarias, en letra pequeña de esa irrepetible melodía que componen  hoy, para quien quiera escucharla, los cielos.

lunes, 22 de septiembre de 2014

EL VIAJE Y LOS AÑOS


     Tienen los viajes con el desbocado transcurrir de los años, ya atemperados los exaltados entusiasmos con que emprendíamos los de novatos, cuando unos de nada nos hacía sentir como pioneros explorando tierras ignotas, nunca holladas, del vasto mundo, un reverso del que antes 
 carecían; un regusto híbrido del antiguo y juvenil gozo, pero también la congoja que quita la miel de ellos. Es la miel la misma de antaño, la que precede a la excitación de descubrir algo inédito que pueda avivar las emociones del espíritu, dentro de ese incesante aprendizaje y descubrimiento que anima nuestra existencia. Las gotas amargas las pone en el viaje, al partir, esa idea, fugaz por fortuna, de que pudiera ser el definitivo, el de nunca regresar al hogar, la postrera despedida de todo porque nunca habría ninguna más. En realidad, es una queja sin sentido alguno, un timorato suspiro en un momento bajo de nuestro ánimo, porque nadie nos obliga a realizarlos. 

viernes, 19 de septiembre de 2014

ENSAYOS EN LAS ALTURAS CON REDOMAS Y SINOS


     Se diría, que es la mañana hoy una inmensa sala de laboratorio al aire libre en la que la naturaleza, utilizando con no demasiado tino redomas y probetas, con entusiasmo demoledor, ensaya sus cálculos y complejas fórmulas, trocándolas en materia viva, regulando luego su funcionamiento hasta donde a ella le convenga, tratando de controlar el poder y energía de sus ingenios a costa de derrocar cualquier serenidad, cualquier sosiego. 
    Las reacciones, tan repentinas como fugaces hienden la atmósfera: una lluvia que sólo era aprendiz de ella, que era más olor a humedad que humedad, muda en unos instantes en furioso aguacero, empapando y calando como el más fustigador de los turbiones; o un cielo límpido, como traje nupcial, toca a rebato para que un batallón de presurosas manadas de voraces nubes dejen el escenario sin sol y sin luces; o que aceptando el resto, estos, sin pausa alguna, con un zaparrazo respondan a la manifiesta provocación, barriendo de las abarrotadas y etéreas alturas cuanto hay que barrer; o una melosa brisa niña apela a sus hermanos adultos, unos vientos de dar y tomar... Y en todo el trasiego, hay como un eco perceptible de estaciones que van y vienen indecisas, sin tomar partido del todo, el que las llama a obedecer su sino: a emerger unas y a marcharse otras.

martes, 16 de septiembre de 2014

DESDE LA ALAMEDA, CONTEMPLANDO A LA MAÑANA


     Irrumpe, perezosa, desganada, la mañana. Distinta de otras. Como envuelta en un vuelo de mínimo y tenue papel. Y como papel agitado es el sollozo de un remolino de aire del perdido entre la densa fronda, recién estrenada, de hojas y cargadas ramas de los árboles, que malhumorado rezonga, mas que llorar, sin encontrar salida. Como traslucido papel de seda, también, son las montañas y los oteros que, sin estorbarse lo más mínimo, en su vigilia del valle, se dirían de finísimo cristal, y un tratado de gráfica geometría la presencia de unas y otros, con conos, pirámides, truncadas y clásicas, triángulos, rectángulos... Por allí, aún gestándose para mayores empresas, merodean alongadas nubes, que apenas asoman, apenas quiebran nada, ni la quietud que enseguida vuelve, ni una atmósfera que no parece distinta a la de otros muchas mañanas de este septiembre dormilón; pero, a menos que se ponga algo de unción, hay algo que quiere confesarnos la mañana con esa explanada de nubes, con ese murmullo ahogado de las auras, con ese olor a ribera de río que avizora, sin creérselo del todo, después de una infinidad de jornadas, la llegada de sustento para su cauce, compañero de un perenne viaje.

domingo, 14 de septiembre de 2014

SI FUE CAPAZ


      Si capaz fue de erigir catedrales que a cielos y centurias desafían; de construir fortalezas de severo porte cuya contemplación sobrecoge el ánimo; de prolongar murallas de robusta altura y grosor, salvando hondones y despeñaderos hasta inaccesibles lugares; de secar inmensos piélagos y cubrir desiertos de fecundas aguas; de crear imperios duraderos donde pocas esperanzas había de permanencia; de llegar a la inalcanzable luna; de fabricar genios; de predecir huracanes y tormentas; de volar en disputa con las aladas aves; de poner nombre y desentrañar lo insondable; de descender al mismo averno para, después, a salvo, gozar del mismo edén; de engendrar vida en laboratorios y probetas; de cantar en piedra y en mármol al valor, al ingenio, al saber, a la bondad; de trocar lágrimas en sonrisas; hieles en mieles, la nada en el todo; si eso y más, Zaide, se procuró la voluntad indomable de los hombres, ¿cómo la tuya, tan encogida, tan apocada y atemorizada se inhibe ante cualquier dificultad, dando lustre a tus penas, recreándote en ellas y no remediándolas, como cualquier ser sensato haría?

jueves, 11 de septiembre de 2014

EL SUEÑO DE UN ALCALDE


   
      Fue la obsesión de un alcalde de los postreros del franquismo, hasta mantenerlo muchas noches en vela. Lo cuenta Alastair Boyd en su obra "In the sierras of de South", a quien confesó que soñaba con convertir la feraz superficie del Tajo en un inmenso e incomparable campo de golf, ocupando valle, huertas, tierras de pan llevar y, imaginamos, aunque no lo dijera, derribando todo lo que se opusiera al proyecto de llevarse a cabo: molinos, descomunales rocas, que para que corrieran las bolas estarían de más, y no sé si hasta el Puente, por el que, en el mejor de los casos, por su arco, como una cascada más, lloverían aquéllas a imprevistos y rotundos saltos, como redonda y blanca lluvia, que ríase usted de la mítica de Danae,  y como mayor obstáculo para  cumplir con el recorrido, y para deleite de jugadores y espectadores; porque estos, desde balcones y pretil del Puente, por nada, o puede que por una pequeña contribución, gozarían de un espectáculo nunca antes contemplado por humanos ojos.
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        No sé si desde su huesa, lo que queda del señor alcalde, estará dando brincos de alegría, porque al paso que vamos, en pura labor de zapa, recortando aquí y allá, es cuestión de tiempo el cumplimiento de sus sueños. Antes decíamos, ante el anuncio de un estropicio: "lo bueno, es que nosotros no lo veremos". Mucho nos tememos que, ahora, el ahínco por buscar dinero como sea acorta los plazos y los desaguisados de forma drástica, eso y lo que muchos consideran la desventura de no tener un campo de golf, como si eso fuera la panacea universal, que puede que lo sea para unos pocos en detrimento de muchos y de muchas cosas que después lloraremos por no tener arreglo.
       


lunes, 8 de septiembre de 2014

VETUSTO AMANECER


       Y no porque sea festivo, que eso poco importa, pero a estas horas de la mañana sólo se ven viejos, y entiendo que ellos, como uno, no quieran darse cuenta que lo son, que han pasado los años con la presteza, certeza y prontitud con que descarga una tormenta, que llega y se desvanece con la misma celeridad que vino. Como han madrugado más que lo ha hecho el día, ociosos y despabilados, a la puerta de los cafés abiertos, en los jardines sin pretensiones de las barriadas, o en las calles, aún sin coches, no paran de charlar: de fútbol, de política, o de otras cosas, que tan largo es el inventario de su memoria como el de su edad. Hablan sin parar, quitándole las palabras a los otros, tal vez, para sentirse vivos y olvidarse de esa finitud y crueldad del tiempo.
        Mientras, después de tantos días con cielos como espejos, que casi dejan ver más allá de ellos, la presencia de unas nubecillas, tímidas, atemorizadas, como pobres invitados a una velada de ricos, vienen a poner en las inabarcables alturas un algo de sensatez y de osadía; contando con que a la estación le queda unas semanas de caducidad, y porque no hay nada como unas nubes, por muy deshilvanadas y nimias que sean, para matar el tedio de tantos días de exasperante igualdad climática y visual. Un alivio ver algo nuevo en medio de años y años reunidos al alba en una comunión de pareceres y de charlas tan vetustas como ellos.


viernes, 5 de septiembre de 2014

SÉ SOBRIO POR EL BIEN DE TU CUERPO


       Nunca, Zaides, llenes la vista antes que el estómago; no es éste un pozo sin fondo en el que sin dañarlo ni deformarlo todo quepa.  No son los alimentos algo de lo que, voluntariamente, se pueda prescindir, ya que son aquéllos el motor que pone movimiento las múltiples funciones del cuerpo. Sin embargo, no los anheles en demasía, por gratos que a tu ansiedad parezcan. En el sabor y la variedad, no en su volumen, reside el secreto del bienestar de tu naturaleza.  Sé frugal en su consumo: te sabrán más exquisitos regateándolos, que no cualquier dañino hartazgo. Que no constituya tu aspecto exterior, a los ojos de los demás, el penoso y grasiento escaparate de tus excesos culinarios, ya que eso no sólo atacará a la sobriedad de tu estética, sino que estarás llamando a gritos para que te acechen un ejército de enfermedades y males sin cuento.




miércoles, 3 de septiembre de 2014

LA CULPA ES DEL CALOR



     El mal hábito que tenemos los humanos de culpar a otros de nuestros desvaríos, por pequeños que sean estos, y no cargar con nuestras faltas, como si estuviéramos exentas de ellas, como si fuéramos espíritus puros a los que no puede tocar el pecado, es el que ahora le hace a uno descargar esta desgana que nos acomete, (de no hacer nada, de no querer nada, de sentarse y mirar, sin mirar, ni ver, con la mirada perdida a ningún lado concreto) achacándosela al calor reinante, extremado desde luego, agobiante, pero al fin y al cabo propio de un verano al que todavía quedan unos días de incordiar a los que preferimos que nos fustigue el frío y no el calor en el rostro. Y no somos los únicos a los que este calor de mil demonios acogota, pues en todo el día han callado los pájaros, y curioso que ellos, siempre pendientes de los rayos del astro rey para moverse y entonar sus joviales trinos, también lleguen a temerlos. No así una abeja a la que, pese a lo dicho, ha logrado atraer mi atención; revoletea sin parar libando lo que puede de cada adormecida florecilla del jazmín, con una celeridad que asombra; va de una en otra blanca estrella, en ese cielo de verdor y febles ramas,  como si se le agotara el tiempo, como si alguien le apremiara a cumplir con una labor que parece no acabar nunca, pero tampoco molestarla, porque ahí sigue afanándose en su febril tarea como si nada.

lunes, 1 de septiembre de 2014

DE LUENGO Y TRABAJOSO NOMBRE ES EL MES


     Presume el mes de tener más letras que nadie en su atávico nombre, interminable y dificultoso como un día de hambre, pero no de días, que en esto más vale callar y no hacer innecesarios alardes.


Igualmente, de empresas mayores como son cerrar y abrir estaciones y, en consecuencia con este grave proceder, otro menos serio como es el de obligar a sus humanos vasallos a mudar de prendas y vestuario con un celeridad que, a veces, no deja de asombrar; pero no tanto, por sabido y experimentado desde luengos años, que a veces septiembre se duerme, y, por estar navegando entre dos aguas perennemente, le acometen dudas de por dónde encauzar su nao: si perseverar por ardorosos senderos de sofocos o exudaciones, que en ocasiones están ya fuera de lugar, o actuando como avanzadilla de su padrino, el desbocado corcel que es el tiempo, aperturar brechas y rendijas por donde vayan entrando nuevos aires, nuevos cielos, nuevas esperanzas, que, irremisiblemente,  como suele ocurrir, quedarán, un año más,  en sólo eso, en nada.   

viernes, 29 de agosto de 2014

CUATRO PALMOS DE TIERRA



     Cuatro palmos de tierra, Zaide, no más grande que tu casa, te servirán para hacer valer el principio inamovible de que no son tantas las cosas que se necesitan para vivir sin apuros. Si de las semillas que sembraste, de los frutos y productos que resulten pretendes alimentarte, huyendo de perniciosos mercaderes, de sus zalemas y tretas, te digo que como el más sabio de los sabios obras; que los hondos surcos de tu huerta, como trazados por tí en la gleba, te han de parecer cuando verdeen, senderos que a la misma gloria conducen; y en agraz o ya maduros, pocas cosas serán comparables a la de ver cómo se han hecho grandes y fructificado, hijos de tu voluntad y destreza, lo que con tanto afán y sudor cultivaste y cuidaste. Siempre, más ventajoso será vendimiar lo propio que lo ajeno, y, más que nada, saber a ciencia cierta que sólo tú, para que crecieran más saludables y sabrosos sus frutos, abonaste y trabajaste con empecinada ilusión la tierra. Si te empeñas, no habrá furor de los cielos, que con tu amor a lo que otros abandonan y es en tí preciosa y ancestral doctrina, ni con tu huerta pueda.


jueves, 28 de agosto de 2014

MODERNOS ORÁCULOS


     Ánimo esforzado y un estoicismo a toda prueba debían necesitarse para hacer acto de presencia ante los oráculos de la antigüedad, con el de Delfos como supremo juez; y no menos ingenio para, fuera cual fuera su dictamen, procurarle su lado más conveniente y, con algo de astucia y de taimado esoterismo, que los dioses remaran en tu favor.
       Con más miedo que estoicismo, se presenta uno hoy en día en la consulta del galeno, pregonero de los extravíos de nuestro cuerpo, notario infalible, con probetas,  ensayos sanguíneos y placas que sin lugar a error lo certifican, no como en pretéritos tiempos en que cabían otras prácticas. Intocable, pues, el doctoral juicio que, en dos concisas frases, puede abrir a nuestro destino las puertas de una enfermedad que nos come, con mínimos remedios; o bien, si el cielo nos sigue protegiendo, las de un precario reino donde el común de los mortales, con más o menos fortuna, con más o menos aliento y ánimo, con más o menos pesimismo y esperanza en el futuro,  todos andamos.