viernes, 8 de abril de 2011

LOS QUE DEBERÍAN SER UN DECHADO DE VIRTUDES

                                                                                          


          Abandonamos por hoy el área regional y local en que nos movemos habitualmente para unirnos al justo grito de los que claman contra los treinta y ocho eurodiputados españoles que, en el parlamento europeo, se han opuesto con su voto negativo a la propuesta de congelación de sus sueldos y de viajar en clase turista, en lugar de la business o preferente en la que lo vienen haciendo.
          Hablamos de individuos que cobran por su ocupación europea ocho mil euros mensuales de sueldo, más otros cinco mil para gastos "corrientes", de teléfonos, alquileres, informática, etcétera, por citar algunos de los emolumentos más llamativos de los que gozan, entre otros privilegios.
           Cuando una parte importante de la población, con cinco millones de parados, pasa hambre y otra se ve con enormes dificultades para vivir dignamente, que los que tenían que ser un ejemplo de virtudes (que bien que se las renumeramos si es que, algunos, las poseen) se obstinen en no renunciar a un ápice de sus opulentas ganancias y prebendas es un acto para todos no sólo descorazonador, sino que ponen en entredicho las ideologías, y las hay de todo signo, que defienden.

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