miércoles, 14 de septiembre de 2011

UN VERANO PERTINAZ

                                                                           
          A nuestro verano, de inusuales calores, parece importarle un bledo el calendario y el hecho innegable de que, según aquél, su reinado por este año debería  acercarse a su fin. La verdad, es que nadie lo diría viendo los rayos de sol rompiendo con tórrida fuerza sobre la tierra, cada vez más sedienta y reseca,  y los cielos hechos los desentendidos, ignorando que a su inabarcable superficie no le vendría mal, como mudanza, un horizonte de plomizas nubes, de las que almacenan aguas y turbiones en su blando seno.
          Las calles son otra cosa por estas fechas: menos forasteros, más calma en el tráfico de gente y vehículos, menos bullicio y, desde luego, huida de vendedores y músicos vagabundos. Entre éstos, para el recuerdo, me quedo con el de vestimenta negra de exótico sombrero y procedencia, melancólica trompeta,  mínima casa a cuestas y un castellano imposible. Instalado en los paseos que bordean la Alameda, con notas de añejas épocas, buscaba sin prisa alguna, no sé si espantar su morriña, la sombra amiga de los frondosos árboles o ganar unas monedas.  

lunes, 12 de septiembre de 2011

APOSTILLAS A UN ARTÍCULO

          Publicó el diario "Málaga Hoy", en el día de ayer, domingo, en dos páginas,un excelente artículo de Pedro Ingelmon, referido a la proliferación del cultivo de viñedos con  destino a la fabricación de vino ocurrida en los últimos veinte años en Ronda. Más que nada, se detiene en dos de los foráneos que, según él, más han contribuido al éxito del vino tinto que sale de sus campos y a que el nombre de nuestra ciudad resuene en este mundo vitivinícola más allá de las fronteras hispanas; en concreto en Federico Schatz, alemán, y Juan Manuel Vetes, abulense, y en sus triunfos, merecidos, desde luego.
          Echamos en falta, aunque sólo sea de pasada otros nombres de rondeños, también con medallas en certámenes internacionales, de parecidos méritos en la fabricación de vinos y, como ellos, con  toda una vida dedicada ese comercio y pasión.
          También un error de bulto en sus apreciaciones: el cultivo del viñedo en Ronda y Serranía en tan antiguo como el de las mismas ciudades, y si Rilque no hace mención de ninguno en sus paseos por Ronda es porque la enfermedad de la filoxera causó estrago en ellos en la segunda mitad del XIX, siendo Málaga, por cierto el origen de la enfermedad.
          Si acudimos a testimonios tan fiables y numerosos como el de los viajeros, románticos o no, de otros siglos, comprobaremos que los viñedos eran abundantes y pródigos por estas tierras, tanto que tapaban los caminos hasta impedir el paso de los mulos de los arrieros y llenaban laderas y cumbres de las colinas.
         



sábado, 10 de septiembre de 2011

DE TERRAZAS ENCUMBRADAS HABLAMOS.

                                                       
          Es fe que en una ciudad tan llana  cual es Cádiz,  como la palma de la mano, las encumbradas terrazas de sus casas más señoriales se construyeron para que sus dueños, mercaderes de altos vuelos,  quedaran tranquilos viendo, sin necesidad de ir al puerto, aproximarse a sus barcos que volvían de América sin daño, con  todas las riquezas que proporcionaba el Nuevo Mundo.
          En Ronda, la edificación de terrazas tuvo fines menos materiales y más de huir un poco de honduras y abismos cercanos, o de contemplación serena, sin ningún obstáculos, de azules sierras y de moles caprichosas que rodean un horizonte grandioso.
          Desde la terraza de una antigua casa de un amigo de años, lo que es decir verdadero, que para vivir en la más estricta pobreza la entregó a la orden en la que profesó; una casa de umbríos salones y soleados patios, de puertas en las que la madera se hace monumento y en las que se detiene el tiempo, contemplamos a una Ronda inusual, superando oquedades y aglomerando nitidez y blancura de barrios cercanos como el de Padre Jesús. 
         Otra cosa llama la atención por insólita: el desafío de dos torres pertenecientes a razas tan enfrentadas un día como la mora y la cristiana. La del Minarete y la de la Santa María, símbolos de dos religiones dominantes en dos épocas,  son también, a su manera, signos de una lección que deberíamos aprender los humanos,: la de un distinto lenguaje y una misma y pacífica convivencia.

jueves, 8 de septiembre de 2011

LIBROS Y PRENDAS ÍNTIMAS

                                                                 
         Anda el mundo tan convulsionado por la falta de dineros y por la inmovilidad del mercado, sumido en una apatía que parece no tener fin, que cualquier innovación es permitida si con ella se lleva a buen puerto la premisa esencial de la transacción comercial, que no es otra sino la de vender o comprar, si se quiere.
         Afinar el ingenio para no naufragar en aguas del fracaso es algo que hoy no sorprende, porque sobrevivir es lo que importa. No obstante, todavía hay lugar para admirarse de los medios de que se valen algunos para sacar su negocio a flote.
        Lo cierto es que nunca antes habíamos visto esta combinación explosiva  de venta de bragas y libros unidos. No tan extraña tampoco, creo, si consideramos que la mujer es actualmente mucho mejor lectora y compradora de libros que el hombre. Dado lo cual, menos productivo resultaría con estos presupuestos la venta conjunta de calzoncillos y libros... si es que alguien quiere darle un giro a la oferta.  

martes, 6 de septiembre de 2011

EL MAR Y LOS DE TIERRA ADENTRO.

                                                                  
           A los de tierra adentro, el mar nos impone lo que no está escrito; en realidad, en proporción inversa a como nos predisponen las colinas y alturas a superarlas y no temerlas. Cierto, que el lugar de nacimiento nos condiciona también es este aspecto de fobias y avenencias que al alma nos llegan, bien para ensancharla o ya para constreñirla.
          Por todo eso, a los que nacimos y vivimos en tierras montaraces desde siempre, las aguas de los mares nos resultan más insondables, profundas y voraces que para cualquier otra persona. Un simple remojón nos cuesta un mundo, mirando con un punto de admiración a los que lejos de sentirse invadidos por estos  enfermizos temores, gozan del descanso que proporciona sumergirse en esas ondas que van y vienen rumorosas, nadando como peces y disfrutando como niños que no entienden de lugares de nacimiento, ni de propuestas filosóficas tan pobres como la nuestra de ahora.        

viernes, 2 de septiembre de 2011

DE RONDA, EL TAJO

                                                                                                                                                      
          El Tajo, ese universal abismo de anchurosa roca y tenebrosa garganta, casi mito y casi meta definitiva de viajeros en todas las épocas, aun en las menos dadas para recorrer caminos, es a todas luces uno de los accidentes geográficos más representado o pintando en miles de visiones, formas, cuadernos y lienzos. Con todo, pese  a sus miles de imágenes diferentes que andan por el mundo en museos, libros o revistas, siempre cabe una visión nueva que nos descubre formas y perfiles no vistos antes, en la que la destreza e imaginación del artista lo es todo para enriquecer el archivo iconográfico del natural monumento.
          Con estas prioridades, dos artistas, Julio Caballero y Juan Antonio Rosado, presentan una exposición conjunta en la que el común denominador es El Tajo. Perspectivas distintas, más realista una y en la que Juan Antonio Rosado, con la transformación que viene dando desde hace un tiempo a su pintura, aporta la más etérea y evanescente, con oníricas pinceladas de vibrante fuego, y colores que recuerdan a las asombrosas puestas de sol de los atardeceres rondeños. Una estupenda muestra que puede y merece contemplar el que todavía no tuvo lugar de hacerlo.                          

miércoles, 31 de agosto de 2011

PESADILLAS EN PIEDRA EN LAS FACHADAS

          Se despide agosto sin mucho alboroto y, presentimos, sin muchas ganas tampoco de irse. De toda su prolongada estancia marcada por sudores y sofocos, queda en el ambiente un rastro permanente de ardores, que ya son flor de un día, y un airecillo voluble que alterna vaharadas de calor con soplos de agradable y ansiado frescor.
          Es a nuestro entender, este tira y afloja del tiempo ideal escenario para recuperar las calles que teníamos algo abandonadas y cruzábamos con la premura de perseguidos, buscando el refugio de atmósferas menos batidas por el sol. Es lo que hacemos, con espíritu de vislumbrar algo nuevo en lo viejo, que sólo es cuestión de paciencia. Nos detenemos en este juego descubridor ante el rostro pétreo de la foto, encaramado en una de las fachadas de una calle céntrica, y no es el único. Impresiona esa faz que conjuga en pocos trazos rasgos de una mitología perdida en los umbrales de la humanidad, un rostro fulminador puede que de león, con luengas barbas y melenas vegetales, apresado en  una impronta mareante de círculos que, sea cual sea las explicaciones que nos den críticos y expertos en arte, como moda de una época, remite más al reflejo del protagonista de una pesadilla de su autor, como si dibujándolo en la piedra intentara desprenderse de él para siempre, otra cosa es que lo consiguiera.

domingo, 28 de agosto de 2011

ÚLTIMO DOMINGO DE AGOSTO

                                                
          El viento encrespado del amanecer  y madrugada, de este último domingo de agosto, hermano pobre de los que meten miedo a ciertos estados americanos, se halla empeñado si no en atemorizar, sí en revolver a las flores del jazmín, frágil nieve de un sofocante verano. Y allí van las pobres, desprendidas a la fuerza de su verde y tupido balconaje para enredarse en la vorágine de remolinos que Eolo amasa, obligadas a girar y girar sin tino ni destino cierto. Que ni siquiera con el embate poderoso del viento pierdan su blancura, no significa que no estén inermes ni desorientadas ante un enemigo que les concede pocos respiros. Cuando estos, contados, ocurren, el suelo es una alfombra de obcecado y fugaz blancor.
          En el horizonte, una ofuscada bufanda de nubes apretándose contra las sierras, avisan que este viento no es cosa de un día.

jueves, 25 de agosto de 2011

OLVIDOS QUE MERECEN PALOS

          Hay olvidos que merecerían palos a espuertas. Como el de dejarse las gafas de ver en casa cuando vamos de viaje. Es nada más y nada menos lo que nos ha ocurrido a nosotros. Los días fuera no son muchos, es decir, que no merece la pena adquirir unas gafas nuevas, ni, prácticamente, hay tiempo para ello. Tampoco ganas de los trámites, para acomodar las nuevas lentes a tus ojos, con la duda que siempre nos come de si algún error las harán inservibles para tu vieja y agotada vista.
          No es que la carencia provoque muchas  ventajas, y sí numerosas desventajas, para los que nos pasamos el día leyendo o escribiendo por pura afición y algo de añadida inercia; pero algunas hay. Por ejemplo, dar de lado a los periódicos, a esos diarios de horrores en que se han convertido aquéllos; no ya por la habitual descripción de la marcha de las guerras que nos asolan, que esas eternamente  nos han acompañado, desde el amanecer de los tiempos, sino por los crímenes cada día más atroces que cuestan trabajo asimilar, de padres a manos de sus hijos. de mujeres por sus parejas y, sobre todo,  de angelicales niños por sus madres. Horror de horrores.
          No es de despreciar tampoco otro entretenimiento, mientras se solucionan nuestros problemas visuales: colocado ante nuestros ojos el libro que traíamos para leer, dada la imposibilidad de hacerlo, a la vista del título imaginarnos la historia, que nunca será la misma del autor porque no la conocemos. Un acto creador, por pobre que sea, que no deja de tener sus compensaciones y su encanto personal.

martes, 23 de agosto de 2011

CUEVAS PARA SOÑAR

          Diversas son las imágenes que el concepto cueva levanta en nuestra mente. Puede que la más repentina la de ser la ancestral vivienda del hombre en la que, hace cientos y cientos de años, buscaba un refugio seguro contra fieras y elementos perturbadores de una atmósfera de más crudeza, sin duda, que ahora. Otra, la del contraste más evidente que cualquier otro, entre luz y tinieblas, entre sombras y claridades que se instalan en el interior e exterior de sus profundidades.
          Pocas como la de nuestra Cueva del Gato vienen a sugerir todos estos pensamientos. La boca inmensa de su entrada es tan engañosa de lo que puede hallarse dentro, como soberbia y sugerente, no dando pistas algunas de lo que su laberíntica entraña guarda. No los míticos tesoros y edificios que en un tiempo creyeron nativos y de los que se hicieron eco viajeros de otros países; sí un mundo de rumorosas galerías y simas de colosales honduras y belleza, certtificando que el esplendor no es privativo del mundo exterior, aunque aquí dentro con menos riesgos de destrucción por el hombre.
          De todo esto podrían hablarnos con pleno conocimiento del tema, los componentes del grupo espeleológico de Pasos Largos, empeñados en mostrarnos nuestra región, por lo alto y por lo bajo, que acaban de descubrir, como hay que hacer las cosas, recorriéndola en su totalidad, una nueva y tortuosa galería. En nosotros, despierta la hazaña, admiración y algo de envidia, por no poseer las cualidades adecuadas de destreza,  ni el valor que se requiere para contemplar tal natural maravilla; y siempre perplejidad y ovaciones.