Lo mejor de una enfermedad es su final, claro. Molidos de cuerpo y espíritu, cuando acaba, llegamos a una situación de lo más sorprendente. Tanto que si el mal que nos atacó no fue muy devastador, damos por bueno lo pasado, ya que nos asomamos al mundo exterior, a lo que nos rodea, personas y cosas, con conciencia de resucitado; y como tal, con esos ojos, lo dotamos de un esplendor inusitado, que no es que no estuviera ahí siempre, sino que nos pasaba desapercibido. Todo recién creado, todo al alcance de nuestra admiración y disfrute. No hay nada como gozar de una buena salud y, para conservarla, valdrá la pena cuantos cuidados le dediquemos. Consuelo, en cualquier caso, será en caso de que circunstancialmente la extraviemos, esa pequeña resurección que nos espera.
viernes, 9 de diciembre de 2011
miércoles, 7 de diciembre de 2011
EN DICIEMBRE ANDAMOS YA
Diciembre, como mes encargado de clausurar el año, tiene ante sí un montón de funciones por cumplir, y a ello, poco a poco, se presta sin rechistar, consciente de que por mucho que hayan cambiado las cosas en el mundo de los humanos, hay otras, las de la naturaleza, que pocas veces se tuercen. Así, sin grandes aspavientos, cuando hace nada se nos iban los ojos tras la policromía de las hojas, todavía en su sitio en las ramas de los árboles, ese viento otoñal unido al calorcillo del sol que calienta en demasía -por algo estamos en el sur- las vemos alfombrando parques y suelos, en una profusa porfía de formas y colores.
Desnudas sus ramas, sus copas, los árboles dan un poco pena, pero para engalanarse, desde luego, hay que desvestirse antes. Conformémonos. Primero, porque hay arbustos y árboles más pudorosos o tozudos que se niegan a desprenderse de sus hojas; y luego porque pese a ese despliegue de elementos inclementes que de su mano va a desplegar diciembre, más pronto o más tarde, siempre será un mes entrañable, de encuentros familiares, de promesas y de ilusiones; que se hagan realidad o no, dependerá de la buena cara con que el año venidero nos acoja.
miércoles, 30 de noviembre de 2011
LO QUE NOS ESPERA
De un tiempo a esta parte, parece como si todos los inversores, toreros, árabes y demás fortunas, que han de emplear en algo suculento el capital que atesoran, se hubieran puesto de acuerdo para construir su proyecto inmobiliario en terrenos del Tajo. ¡La que le espera al pobre mío! Ya, ilegalmente, algunos asoman su fea cara por diversos sitios. Ahora, con papeles, (que eso de la protección oficial es un cuento chino), son varios los que se aprestan, más que amenazar, a aposentarse, en nada de días, en laderas, promontorios, valles, senderos de su suelo, donde sólo hubo paseantes o campesinos. Y tenemos un pálpito de los fuertes de que esto no ha hecho más que empezar.
Entre tanto desvalimiento que a él le toca, una noticia nos eleva un poquitín el ánimo; aunque sólo sea porque siempre hay quien comparte con nosotros un mínimo de esperanza y de rondeña razón de que lo que hay que hacer con nuestro pasmoso espacio es regenerarlo y no hacerlo añicos. Mi aplauso para los que llevan la delegación de medio ambiente municipal, por esa actuación que se anuncia para cubrir los molinos de las especies florales y arbóreas desaparecidas.
lunes, 28 de noviembre de 2011
OLVIDO IMPERDONABLE.
Mil perdones, señora mía. Con tantos catarros y gripes gravitando sobre nuestras testas, tanta tos y ronquera repentina trotando sobre nuestros atormentados órganos, se nos fue el santo al cielo, cuando menos debíamos, olvidando que celebrabas tu santo. En nuestro descargo, que conste, que si no ese día, muchos otros nos llegamos a pagarte una visita; siempre blandiendo el placer, el misterio, la ilusión, la magia nunca perdida de un primer encuentro. Y es que no hay lugar, por pequeño que sea tu ámbito material, en que tantos amigos encontremos; de tantas edades, viejos y jóvenes; ancianos y adolescentes; contemporáneos y de otras épocas; pero todos afables, sencillos, dispuestos a entregarse como nadie, a contar, si es que te place, sus vidas, sus sueños, la increíble aventura que dormita en su seno, para que nosotros, sin prisas, la desvelemos y gocemos como nadie. ¡Perdona cálida, diminuta, acogedora librería! Se nos pasó que era tu santo, el sábado 26 de noviembre, y con él, el de tus fieles, los libros, esos compañeros de toda la vida.
sábado, 26 de noviembre de 2011
HASTA SIEMPRE, ILUSTRE, ADMIRADO PACO
La vida es terrible cuando no nos deja vivir, tanto como la muerte. La de Francisco Ruiz, nos dejó helado el corazón. Generoso lo tuvo él, como un hontanar, para los amigos, para la ciudad en que nació. Nos costará trabajo, mucho, pensar que un ventarrón de desgracias acabó con él. No, desde luego, con su memoria, la del hombre que enormemente contribuyó con sus escritos, con sus libros, con sus congresos sobre nuestra tierra, a elevar bastantes enteros la desventurada cultura local, la de nuestra historia, la de nuestra gente, la de su desvivir, la de las guerras y revoluciones emprendidas para parar el hambre. Lo mismo se desvivió él para que algo de lo que tanto sabía nos llegara, poco a poco. Mucho más nos dejó por contar. Infinidad de cosas. Quizás, puedas hacerlo en otro momento. En alguna eternidad de rosas y risas, sin señuelos ni encrucijadas, con alígeras bicis y lisas montañas, puede que nos desveles en su integridad, escrita ahora sobre horizontes de luz y fuego, cómo fue la vida, que traías entre manos, para doctorarte, -puro papeleo ya que tu eras doctor en saberes- de ese otro rondeño, Ríos y Rosas. Hasta siempre, honrado, admirado, ilustre Paco. Ronda te llora
viernes, 25 de noviembre de 2011
CITA EN LA MADRUGADA
Mi naturaleza y mi despertador se dan cita, todas las noches, desde no sé cuándo, a las cuatro de la madrugada. Y no cuenta si voy a la cama con sueño o sin él, si fresco o amodorrado, si es festivo o de trabajo, si sereno o con lluvia. Un insólito enamoramiento que no deja de ser un incordio para el que lo padece.
Y no es que se esté mal a esas horas anómalas. No hay ruidos, el calor de la sabanas es acogedor, y tal es el sosiego que se diría que el mundo, tan inquieto siempre, se ha detenido en su incansable girar para echar una cabezadita, también él. Pero así suelen ser las cosas. Habrá que buscarle una ocupación y un solaz a esas horas vacías, mientras dure ese amor, que es de lo más apasionado y con trazas de no acabar nunca.
miércoles, 23 de noviembre de 2011
PAN DE SALDO
Se mueve por tan extrañas e insólitas veredas la economía actual que lo que antes valía un ojo de la cara conseguir, ahora por igual o menor dinero te lo ofrecen duplicado. Es, desde luego, el cada día más extendido dos por uno. Pensamos los que nos vienen largos los cálculos y números, que o antes la ganancia era descomunal para los vendedores o bien, éstos, no dejan de meter más ruina en sus ya agonizantes negocios. Dos ruinas, al precio de una, se podría decir.
Hoy hemos visto, algo sorprendidos, cómo no, uno de los últimos episodios de este ciclo interminable de cine negro: el pan, bendito alimento, cuya subida fue motivo en la historia no muy lejana de revoluciones, huelgas y leyes que a él sólo le concernían, el pan nuestro de cada día, se ofrece a dos barras por una, Si a alguien que todavía pasa hambre sirve para aliviarla, sin desaviar al que vende, bienvenido sea el pan de saldo.
domingo, 20 de noviembre de 2011
UN DÍA ESPLÉNDIDO, SEGÚN SE MIRE.
Parece como si por el hecho de ser domingo, la naturaleza tuviera la obligación de ofrecernos lo mejor de ella y deslumbrarnos hasta el agotamiento con un día espléndido, acorde con el pequeño momento de circunstancial euforia que vivimos en esas horas. Pero ya se sabe que no siempre son coincidentes nuestro ánimo y el de los cielos.
Hoy el tiempo se diría hosco, enfurruñado, sin embargo, creo que precisamente eso que le pedíamos a la naturaleza para el día festivo nos lo está dando a manos llenas. Hay una magna serenidad en esa lluvia que sin dañar nada humedece las calles y viviendas y que es una promesa deslumbrante de futuras cosechas, de ríos rumorosos y de rechazo de males en la tierra y en nosotros.
Es día de votaciones, y por esa parte puede que fuera el día descorazonador; pero desalentadora es la situación del país, tanto como la del mundo económico y europeo del que dependemos. Por esa razón, a pesar de tener la gripe hecha la mandona de la casa, con un pequeño esfuerzo, hemos sido testigos de cómo nuestras papeletas se introducían en la urna.
sábado, 19 de noviembre de 2011
MIL Y UN AÑO DE OLVIDO
Mil y un año de olvido cuentan en el aciago acontecer de nuestra Serranía. Que esta mella, material y anímica, no fuera definitiva hasta dar al traste con su historia y urbanismo, se debe al carácter indeleble de su gente, más que a cualquiera otra razón que se busque.
Que a similares borrascosos embates tuvo que hacer frente Ronda, como parte señera de ese jirón geográfico andaluz, tampoco es un secreto para nadie. Pero en este ancestral recuento de desdenes, sí que es anormal, a su vez, ese otro desinterés que nuestra ciudad ha mostrado por los pueblos serranos, cuando estos siempre correspondieron con una fidelidad admirable, animando nuestra economía y nuestras calles.
Basta encaminar nuestros pasos, un día cualquiera, por ese suelo de fantásticos horizontes, de centenares de veredas que casi convergen con los cielos, para cerciorarnos que los rondeños nos equivocamos con no prestarle a la Serranía la atención que merece. En el pecado llevamos, desde luego, la penitencia, ya que es inmensa desgracia, privarnos de todo lo que ella nos ofrece, y peor aún que extraños vengan a hablarnos de su encanto, de su valía.
martes, 15 de noviembre de 2011
EL ÉXTASIS DE PERDURAR
Perdurar es el sueño incumplido de la humanidad. Y como no es hacedero en nosotros, tratamos con idéntica obsesión que un poco de esa eternidad se instale en nuestras obras, en nuestras cosas, inutilmente, nos tememos. Y fabricamos puentes interminables, que unen continentes, gradiosos edificios, que besan las nubes, pinturas fantásticas, libros voluminosos, como si en su extensión radicara el secreto de una mayor longevidad; todo en persecución de ese éxtasis de imposible eternidad.
El autor desconocido de los versos impresos concienzudamente en la piedra, con vetas de mineral, de una de nuestras encumbradas carreteras, contemplando la ilimitada majestad del horizonte, por un momento se sintió omnímodo creador y dejó estos versos a su amada, de inalcanzable consecusión tal vez; otro sueño perecedero para que, al menos, si no él ni su sueño, algo quedara de su paso; cuanto más tiempo más gloria, le pareció.
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