lunes, 10 de septiembre de 2012

FIGURAS QUE CUENTAN





     Por fas o por nefas, no hay día que nuestra ciudad no tenga un hueco, los más de los que  sonrojan, en los medios nacionales. Por fortuna, aunque escasos, no todos son de la suerte del vídeo del "mataó"; nada de extrañar a mi modo de ver, tampoco, si tenemos en cuenta todo lo que subyace y rodea a  ese mundo de un falso arte, que por considerarlo así, ni compartimos ni mucho menos entendemos.

     Para merecimientos, superación, orgullo,  voluntad y todo lo que se quiera, la medalla de Marcelo Rosado en los juegos paraolímpicos de Londres. Por nuestros lares, una y otra vez, casi por ley, distinguimos con honores y fanfarrias, buscando fuera lo que con más dignidad, al ser nuestro, tenemos a la vuelta de la esquina. Como  ningún compromiso nos ata, a nosotros, a "figura" alguna, quede constancia con estas líneas del homenaje a nuestro alcance a un rondeño, Marcelo, al que hay que admirar y loar.


viernes, 7 de septiembre de 2012

MAÑANA OTOÑAL






     Tiene un poco la mañana, la tristeza de una otoñal, con nubes  volanderas a las que da empuje un levante no enfurecido del todo, pero con ganas de trastocar  lo que hasta ahora era ley y ortodoxia. Tanto hemos abogado por un cambio en los calores infernales de un verano sin precedentes, que, ahora, mal ejemplo daríamos a ese viento que todo lo husmea si no lo dejáramos entrar en casa. Eso hacemos, abrir de par en par los balcones para que campee a sus anchas, invada habitaciones, curiosee como visitante indiscreto, y las llene de olores, fragancias y sonidos que ya teníamos olvidados. Y no importa que a su paso alborote a más de un objeto, levante  cortinas y la tome con las hojas de un sorprendido almanaque fijo en una pared, a las que sacude de lo lindo, mostrando fechas y meses aún por llegar. Bienvenido sea.

      También entra, por ser feria y por la vuelta a épocas en las que había poco dinero y menos formas de ganarlo, el sonido de una flauta, tocada por no sabemos quién, con buen tino, que no es que esté cerca, sino que  trae y  lleva, poniendo un latido más de añadida melancolía una mañana y  una atmósfera que invita con su somnolencia, para no desentonar, a ocupar un hueco pequeño en ella, a ser parte de ella.

        

jueves, 6 de septiembre de 2012

AMORES QUE NUNCA SE EXTINGUEN





       Nos dejó agosto,  aparte de sofocos indecibles, y una hoja arrancada al marchito calendario de lo que no vuelve,  otras  cosas que bien merecían un comentario y un recuerdo. En cualquier caso, como por su dimensión no pierde actualidad una de ellas, con gusto nos referimos a lo que fue con toda justicia noticia viva durante unos días en nuestra ciudad, para, de paso,  añadir nuestra particular visión.

          Más de una vez hemos hablado aquí del amor a la tierra en que nacimos, que independiente del nombre o belleza del lugar, a muchos nos acompaña sin cansarnos en ningún momento hasta la muerte. No siempre es así, desde luego. En Ronda, sin entrar en los motivos que les impulsó a ello, tenemos el caso ingrato de muchos grandes hombres, al que nacer aquí en nuestro suelo fue una mera circunstancia sin valor alguno,  por lo que o no volvieron a acordarse de él,  o incluso, lo que es peor, lo denostaron cuando hubo ocasión.

            Por eso, en el otro extremo de la balanza, nada más que alabanzas nos merece la actitud de la familia de Antonio Sánchez Gómez, el fallecido periodista rondeño, al que el destino llevó pronto de Ronda, pero al que en los lejanos años 20 del siglo XIX veíamos proyectando versos y sueños en nuestros periódicos locales. Siguió el cariño de Sánchez Gómez a su ciudad desde fuera de ella, y lo que es más, supo transmitirlo a toda su familia que, ahora, acaba de instituir esos premios culturales que bien a las claras hablan de una actitud admirable para con nuestra ciudad y de que existen amores que, por fortuna, nunca ni nada los  extingue.
 

martes, 4 de septiembre de 2012

LOS 75 AÑOS DEL DIARIO SUR EN NUESTRA ALAMEDA





       Está la mañana tan primaveral, tan otoñal, para ser más exactos, y por ser lo que más cerca nos toca, que con auras que son una bendición, henchidas de benéficas mansedumbres, es un placer de dioses pasear un poco a la deriva, sabiendo que a cualquier lugar que nos lleve nuestros pasos, estaremos en la misma gloria,  o eso creíamos.
     
       A nuestra Alameda abocamos, que, con esquivos o atemperados vientos, nos parece un trozo permanente de edén en la tierra y refugio para estar un poco fuera de ella, que no es mala cosa tal el signo catastrófico que toman los tiempos que vivimos. Como una de las muchas actividades que viene acogiendo en estos días feriales su superficie, vemos que a ambos lados se han instalado paneles que recorren todo el paseo central. Celebra el diario Sur su 75 aniversario y quiere mostramos con primeras planas de su periódico, a gigantesco tamaño, a través de todo ese período, el  interés que puso para  hacernos llegar las noticias y hechos que lo marcaron, con una clara y lógica dedicación a lo malagueño.

       Pero resulta que Ronda les debe sonar a chino a los de la capital. O bien  nunca noticia de nuestra ciudad tuvo recepción en las páginas de ese diario o bien, si algo tuvo el privilegio de ocupar sus renglones en alguna histórica ocasión, no ha dado motivo a los que decidieron traer la exposición para como cortesía para el suelo que  la acoge, aludir a ello, ni mínimamente siquiera.  
     

domingo, 2 de septiembre de 2012

UN SUSPIRO DE ETERNIDAD EN LA MAÑANA DE SEPTIEMBRE




     Viene septiembre, de correosa y luenga grafía como presentación, muy consciente de lo que se espera de él y de que en sus manos está romper la angustiosa monotonía de su hermano mayor, el mes que nos acaba de dejar, asumiendo que, en este girar de la rueda del tiempo, no se debe al verano ni al otoño entre los que cabalga, sin ánimos de decidirse abiertamente por ninguno de ellos. Pero entretanto, nos está mostrando ya cuál es su papel de mediador para conformar sin enfado a una y  otro estación,  y  al contrario que el reaccionario agosto, nos  llena el cielo de gozosas nubes, no muy densas, sino diminutas, alargadas, que se visten de color para más llamar la atención.  

     Hay otras cosas en esta mañana dominical, plácida, indecisa, sin tener claro para dónde tirar, que nos previenen, con medidos pasos, que la atmósfera se está embadurnando con otros tintes y afeites menos agobiantes, más de andar por casa, menos extremos. Se nota, sobre todo, en la nitidez y sonoridad con que nos llega ahora el sonido de esas esquilas, pertenecientes a la espadaña de algún convento que llama a oración o a misa. Una caricia fugaz a la mañana, a la que atusa sin alterarla en su serenidad y blandura, un suspiro de eternidad nos parece, si durara, que no lo hace.

viernes, 31 de agosto de 2012

FUEGOS QUE SON BARBARIES.




     Se esfuma agosto que sólo en sus últimas horas se ha dignado dejarnos unas nubes, después de días de interminables cielos limpios, agotadores por su monotonía y por la flama que despedían.

     Muy cruel es, que ahora que nos saludan brisas atemperadas, renovadoras, que anuncian  jornadas más aquietadas, otro fuego que no es el de los cielos, ponga un velo nebuloso hasta aquí, que andamos algo distantes, no demasiado,  de donde las llamas devoran parte del patrimonio de los bosques que cubren la cercana costa. El olor que nos llega ahora mismo, media mañana,  a quemado, no deja lugar a dudas de las dimensiones de la catástrofe. 

     Son demasiados y continuados los fuegos que azotan a todo el país, como para no pensar en manos criminales. Se dice que no son obras de pirómanos, aquejados por una enfermedad que les puede, sino que nacen de la indignación de algunos de los que no tienen trabajo ni posibilidades de conseguirlo,. Una barbarie sin explicación posible,  que el que se sienta maltratado lo pague con bosques y frondas, de los que viven gente tan pobre como ellos y que ahora lo serán más. O se endurecen las leyes para estos delitos y se castiga como se debe a los culpables o en unos años no habrá más que páramos en nuestro suelo. 

miércoles, 29 de agosto de 2012

RELOJ EN REBELDÍA.



     A este reloj de pared  que, con otros soles, más que dar las horas las vomitaba a toda prisa para desembarazarse un rato de ellas, lo ha acometido últimamente un desespero de lentitud.

     Exhausto de tanto someter su esfera a miradas que no duraban más que un segundo y de ser después un cero a la izquierda en el latido hogareño de la casa, se ha encerrado en sí mismo, como un gobernante prepotente, y ha enmudecido de golpe, sin avisar siquiera. A su altanero pregón de antaño, le faltan ahora oraciones sonoras y le sobran desánimos para volver a ser el que fue.

     Una pena de protesta la suya, inútil, que no le llevará a ningún sitio. Tan descabellado es andar demasiado, como no moverse nada. Contra las normas de salud establecidas van ambas actitudes extremas.

lunes, 27 de agosto de 2012

DE NUEVO, DONDE DEBÍAMOS.




     Hasta un servidor de ustedes, que no hay cataclismo que lo eche de su ciudad, el calor, inaguantable este verano, intervino para que, junto con advertencias familiares, durante unos días, buscáramos fuera de nuestros lares atmósferas más moderadas, que no más sosegadas, que las que nos atosigaban. El mar fue siempre un recurso y una terapia, aseguran, como prevención de futuras y malsanas infecciones, proveyéndonos de una especie de milagrosa coraza contra los rigores del invierno.

    Por allí, por las cercanas costas,  visto lo visto, y lo difícil que es luchar con las convenciones sociales y con todas sus monsergas, anduvimos pues, pocas jornadas y muy escépticos, en cuanto a esos venturosos beneficios para nuestra salud; entre otras razones, porque si alguna vez los hubo, la contaminación, de las que son uno de sus emisarios actuales  las medusas,  se  encargó de eliminarlos, en una progresión que pocas soluciones se le ve de parar.

     Más conscientes fuimos de la realidad material de luchar contra las olas y las heridas que producían  las rocas, más abundantes que nunca en las marinas aguas. Algo que nos hizo recordar las de nuestras montañas, que si son más gruesas y consistentes, están muy a la vista anunciándose mucho antes de llegar a ellas. Por lo demás, lo que queda de estío, que esperamos sea poco, lo aguantaremos en casa, y tan contentos de estar en ella como antaño, como siempre.


sábado, 25 de agosto de 2012

GAVIOTAS SIN RUMBO




     Con igual premura que acuden en estos meses de calor los veraneantes a las playas, huyen las gaviotas de las costas. Les tienta más la soledad y el tiempo desapacible y hosco de otras estaciones que el de las estivales, en las que si hay quietud y serenidad en la atmósfera y en las aguas del mar en las que pescan su alimento, no las hay en las arenas de sus orillas, abarrotadas de una multitud chillona y bulliciosa, que no para de moverse.

     Sólo ya, muy avanzado el transcurrir del día, cuando las luces indecisas del ocaso llenan de diminutas y fulgurantes arrugas añiles la planicie infinita del viejo Mediterráneo, vuelven algunas. Vuelan muy alto, sin ánimo de descender, inmóviles en el aire calmo, más que nada para cerciorarse de que la invasión de intrusos, un suceso que no es nuevo cada verano, no ha dañado sus escondites, sus miradores ni los senderos, un camino sin edad ni suelo,  por los que acceden y vuelven del mar.  

viernes, 24 de agosto de 2012

REFLEXIONES A LAS ORILLAS DEL MAR




     Tres partes de agua y una de tierra componen nuestro planeta. Una abusiva y manifiesta superioridad del líquido elemento sobre lo que no lo es. De temer es, pues, a la larga, un achuchón usurpador de aquél para procurarse y anexionarse lo poco que aún no le pertenece.

     Un alivio que nuestras tierras se hallen de momento alejadas en distancia y, sobre todo, en alturas de las del más cercano mar, y que una embestida de éste muy fiera habría de ser para sumergirnos en sus insondables profundidades.

     Alerta, no obstante, estaremos, por si aliados maremotos y descomunales embates de las aguas, precisáramos de meter en morrales lo de más precisión y tomar cumbres de montes como las que distinguen al Mola, Muret, San Cristóbal o  Torrecilla  por si fueran inmediatos, hipotéticos y apresurados destinos, que tampoco es mal suelo para quedarse viéndolas venir y cómo se hunde el mundo. Pensándolo bien, sin necesidad de océanos alborotados, eso ya lo estamos haciendo un día sí y al otro también, los que lo habitamos,  con ganas de acabar cuanto antes con cuanto nos rodea.