sábado, 12 de noviembre de 2011

UN PLUS DE MELANCOLÍA

                                                                     
          Indeciso anda hoy el tiempo, sin atreverse a elegir un seguro norte, aunque nos tememos que acabará por adentrarse por el que trae la lluvia. La barrunta ese aire templado que es agradable sentir en nuestra piel y  unas nubes, que sin ganas de transitar por donde debieran, se han empeñado en cubrir, de momento, y sólo parcialmente a las montañas cercanas.
          Hay ocasiones en que la melancolía no la estampan en el horizonte únicamente nubes, brumas y aires extraviados, sino otros objetos que, menos líricamente,  por su fealdad y despropósito, no deberían generar ninguna duda su destrucción; pero que allí siguen pese a estar abandonados, por falta de dinero o porque incumplieron la ley, hasta  que Dios quiera. Valga como muestra, esa construcción de seuda estructura clásica que se encuentran en su transitar, en el punto más alto de la carretera, los que se dirigen a la costa. Alguien, algún día, de los que tienen atribuciones para ordenar, tendrá el buen sentido para decidir que ese suelo estaría mejor como estaba antes, desnudo; sobre todo, teniendo en cuenta que abandonado o no, el edificio, aparte de estorbar es un adefesio que daña a la vista y al paisaje. 

jueves, 10 de noviembre de 2011

ATRÁS Y ADELANTE

                                                        
          Atrás y adelante, adelante y atrás; como una locomotora de vapor de las que veíamos antes, con sus vagones vacíos,  haciendo maniobras en las estaciones de nuestra niñez. Así anda el otoño que muy atrás en el tiempo se ha detenido hoy, dejándonos la sensación de que de nuevo estábamos en jornadas veraniegas, de las de final de verano cuando el sol bien que calienta, pero nunca sin sofocar ni agobiar
          Sería sorprendente que nuestra vida, como el de este otoño retozón, anduviera balanceándose atrás y adelante, en oleadas avanzando y retrocediendo. Dando marcha atrás, por ejemplo, tendríamos la oportunidad de vivir cosas que ya se fueron; rehaciéndolas o mejorándolas si no transcurrieron como deseábamos, o dejándolas estar para recrearnos en ellas si no nos fue mal.
          Pura fantasía la nuestra, que pide peras al olmo de la existencia por mor de unas horas en que un sol, impropio de estas fechas, se atasca en nuestra cabeza.
         

martes, 8 de noviembre de 2011

SUEÑOS DE AYER Y DE HOY

          Con el sol otoñal ya un poco alto, mientras sin prisas dábamos buena cuenta del habitual y mañanero desayuno de la tierra, pan blanco tostado,  jugoso de aceite de los olivos de nuestro suelo y un vaso bien grande de humeante café, se nos vino a la mente, por  momentánea asociación de ideas, una coplilla, también de la tierra, que leí hace años en el texto nostálgico de un rondeño exiliado en America tras la Guerra Civil, que la transcribía, pues no era suya, sino del acervo popular:


!Qué suerte poder tener
un cortijo con parrales,
pan, aceite, carne y lus,
medio millón de reales
Y una mujer como tú!

          Sin duda que quien la compuso, haciéndose eco de la innegable realidad de una época, se dejo llevar de esos sueños imposibles de los que tan amigos somos los humanos, pidiendo, nada menos, que una hacienda de abundantes campos, cuantiosos dineros y una mujer de hechicera belleza que, queremos imaginar que, por tener algo, era la suya y no la del dueño del cortijo.
          Pura utopia en otros tiempos; no tanto en los actuales, que arrimado a la mina de cualquier cargo político, o ayuntamiento, y con pocos escrúpulos, es cosa hecha conseguir cuanto el autor de la copla anhelaba. Lo vemos todos los días, para desesperación de los que, ahora, no andan lejos de sufrir todas esas carencias que también recoge la copla: de pan, aceite, carne y luz.

sábado, 5 de noviembre de 2011

NO UN RECUERDO CUALQUIERA

                                                     
          Hablábamos hace pocos días, de que el recuerdo de nuestros muertos más valía llevarlo dentro, donde mejor se guarda, se lleva y se conserva, sin necesidad de alardes exteriores; no obstante, hay ocasiones en que la memoria del amigo, del compañero, está tan viva y es tan permanente en nosotros, en un sector de gente que lo conocieron y estimaron, que es de buena justicia darle un homenaje, casi siempre espontáneo, en el que salga a la luz durante unos momentos, a la vez, volando juntos los sentimientos de fraternidad, de compañerismo, de ilusionada memoria que a todos nos aprisiona.
          El amigo desaparecido se llamaba Juan González, de profesión ferroviario; una persona leal a sus principios, a su familia, a sus amigos. El homenaje se celebra en Santo Domingo, con asistencia de personas de muy diversos lugares. El acto resulta verdaderamente emocionante, ejemplar. Un número grande se prestan a recordarlo, contando episodios de su andadura por este mundo,  con composiciones, con desgarrados cantos, con recitales de pianos y guitarras, como mejor saben que, más que cualquier metáfora, nos aclaran que, en cierto modo, sigue entre nosotros.

jueves, 3 de noviembre de 2011

NUESTRO PERDIDO REINO

                                                               
          Noviembre está por la labor de recordarnos que este otoño, como la mayoría de los que hemos conocido, guarda en su repleta alacena más muestrario que el que exhibía hasta ahora, de brisas calmosas y cielos impolutos. Tal vez para no darnos el susto de improviso, que son los temibles, sus furias las ha comenzado a desencadenar con las sombras de la noche, que fue tumultosa, de agua, viento y ruidos de persianas y postigos. 
           Asimismo igual de desasosegados fueron nuestros sueños, transitando por extraños parajes, conviviendo en segundos fugaces con seres que parecían de los nuestros, pero que luego no lo eran; bordeando precipicios en los que creíamos condenados a caer; a veces huyendo,  a veces riendo, a veces sin lágrimas llorando. ¡Cosas de los sueños y de las complejidades de una mente en pretendido reposo!
          Tan abrigados y calentitos estuvimos, después, cobijado con las primeras mantas de la estación en nuestro lecho, cuando sueños y tempestades se calmaron, ya con visos de amanecer, que nos vino a la memoria otros tiempos parecidos de la infancia, cuando llegada la hora de ir a la escuela, pedíamos a nuestra madre, sin hablar, con cara de circunstancias, que, visto la furia de los cielos,  se apiadara de nosotros y nos dejara ese día sin enseñanza ni maestros, gozando de nuestro reino de níveas sábanas e indecibles dulzores hogareños. 

martes, 1 de noviembre de 2011

SE NOS VINO ENCIMA NOVIEMBRE

    
          Nos sorprende este recién nacido noviembre con una  entrada de ensueño, de una placidez tal y de unos cielos y clima tan acogedores, que lo que se apetece es brincar por los campos y respirar todo lo que una risueña naturaleza a puesto esta mañana a nuestro alcance.
          Por unos predios más urbanos y cercanos, sin embargo, hemos paseado, pero disfrutando igualmente del día, festividad, por cierto, de todos los Santos, y víspera del de los Difuntos. A propósito de éstos, en nuestra trasitada calle mayor, por la parte alta, la que dio cobijo, no hace tanto, a posadas, arrieros y contrabandistas, conviven en extraña armonía, la vida y la muerte; o símbolos claros, al menos de ambas: un bar-restaurante y una pequeña fábrica artesanal de lápidas para difuntos; el bullicio y trajín de una de las necesidades más imperiosas del hombre: la comida, y mármoreas inscripciónes con, posiblemente,  los últimos recuerdos impresos de los que ya se fueron para siempre. Un lugar, no obstante, poco apropiado para supersticiosos, o para los que estando llenos de vida no quieren pensar en lo que a todos, más tarde o temprano, nos espera.  

viernes, 28 de octubre de 2011

HUELE A OTOÑO Y A FLORES.

          Huele otoño, y ya era hora, verbigracia: a calles mojadas, a montañas lavadas, a soles que juegan al escondite con nubes que pasean, a aire límpido, tornadizo a veces y jugoso, que con placer se respira.
          Se diría que es primavera, pero no por eso, aunque hay similitudes innegables en la atmósfera, sino por las flores que por doquier  tienen su imprevisto asiento no en la tierra, sino en el mármol y losetas de las calles principales. Y es que un año más, la antañona costumbre de llevar flores a nuestros muertos, o a la nada que queda de ellos, se niega a desaparecer.
          Hay verdadero hormigueo de gentes en los camposantos, aseando tumbas, dando brillo a las lápidas, enjalbegándolas, como si lo que no se hizo en vida por ellos, cuando se tuvo inmejorable ocasión, se quisiera compensar ahora. Otros, han llegado a la mejor de las soluciones: guardar un rinconcito en su corazón en el que día a día van depositando las inmarchitables flores del recuerdo. Nada mejor, nos parece si es que en vida fuimos buenos hijos, buenos esposos, buenos amigos.    

martes, 25 de octubre de 2011

LOA SIN PRETENSIONES A UN OTOÑO REMOLÓN

         Lleno de prevenciones por su demorada llegada, envuelto en turbiones y desmenuzando vientos, aguando la tierra, y lo que no lo era, hizo su aparición ayer el otoño, dando un mentís a los que lo dábamos ya por fenecido.
          ¡Bien hallado sea! Porque nos trae la diversidad en los árboles, coloreando o no de irisados matices sus hojas; en los campos, sedientos de lluvias, de fecundas sementeras y de soles benignos, gratamente acariciadores; en los cielos, tornando monótonas y hieráticas superficies celestes en un ingente mosaico de cambiantes perfiles en el que todo asombra: luces, nubes y sonoras voces de aguaceros y tormentas; y en nosotros, pobres mortales que, con calma y paciencia infinita, nos prepara día a día, hora a hora,  para otra venidera estación, la más cruda y severa;  la que en sus férreos brazos transporta el inflexible invierno.

domingo, 23 de octubre de 2011

DE SABIOS Y ARTISTAS QUE NOS LLEGAN AL ALMA

                                                                  
          Se celebra un homenaje a Ramón Corrales, al que por su condición de lo que fue en vida, bueno, sabio y emprendedor, habría que darle cada día uno. Hoy, para ello, nada mejor que nos envuelva la música que tanto amó y propagó.
          Nos encaminamos a Santo Domingo con la sombras ya de una noche espléndida reinando. Nos gusta el antiguo convento, que construyeron los monjes al borde de un precipicio para ayuda de su vida contemplativa con horizontes grandiosos si se miraba arriba; con cavernas y rocas infernales, todo un símbolo, si miraban abajo. Imponente severidad en cualquier caso la del edificio.
          Hasta su iglesia, vieja como los siglos, se cuelan sosegados los rumores de la noche y del abismo en calmosa mescolanza. El protagonismo, aparte del cumplido al homenajeado, es para José Luis Nieto, que estudió en el conservatorio que lleva el nombre de Ramón y que ha querido esta noche darle, con su presencia, un grado más de esplendor, de arte, con modestia y conocimiento de lo que son los valores y de lo que a cada persona se le debe. Y, desde luego, para llevar a cabo su loable empeño,  se supera a sí mismo. Se transforma, arranca notas imposible a un piano que no tiene más dueño que unas manos, las suyas, de virtuoso, y un vigor, un entusiasmo, que le hacen no parar un instante, recorriendo ensimismado las teclas, ya en un extremo, ya en otro, para que, por ejemplo,  esa tempestad que creara Beethoven, suene a nuestro lado con todo su fragor, su ímpetu y sonoridad; para que el mar embravecido,  vientos y borrascas, que no son sino melodías de ensueño, se nos metan muy dentro, nos lleguen al alma y nos transformen también a nosotros. Muy al final, cuando otras sonatas y preludios han completado el embrujo del recital, nos queda rondando la idea de una noche en que el desaparecido profesor, el alumno privilegiado y el público asistente, numeroso,  se pusieron de acuerdo para rendir un homenaje de los que no se olvidan.  

viernes, 21 de octubre de 2011

LO QUE DEJAN TRAS DE SÍ LOS TERRORISTAS

          El bar donde desayunamos, como queda muy próximo a su cuartel, suele ser frecuentado por miembros de la guardia civil. Al igual que todos los días, hoy se veía a gran número de ellos y la habitual rutina de mesas reunidas para acogerlos en grupos con cafés humeantes a su lado. Más que charlar de sus cosas esta mañana, sin embargo, miraban con atención al televisor,con algo de incredulidad y a lo que se repetía,  a pesar de ser noticia de ayer tarde: ETA dejaban las armas.
          Más que en ellos, al fin libre de esa pesadilla, pensé en nuestro amigo, en el militar de la esquina, al que los terroristas, de un tiro en la nuca, mataron hace unos veinte años, a un hijo, teniente del ejército, un joven que amaba los deportes, el paracaidismo, la lectura y la familia. La madre está enclaustrada en casa desde entonces, negándose a salir. ¿Qué pensará ella y su marido sabiendo que, más tarde o más temprano, los asesinos de su hijo y de las demás víctimas no tardarán en estar en la calle, vivos?