sábado, 30 de abril de 2011

LLOVÍAN PÉTALOS

                                                                                               
                                                                                           
          La inminente  huida de abril, para perderse de nuevo en los pliegues del tiempo, tras dejarnos, fiel a su destino, reparadoras aguas y algunos soles, bien merece una loa, que no un canto fúnebre.
          Ignoramos si los campos han agradecido tantas borrascas, y si las cercanas cosechas de grano harán honor esta vez  a las lluvias y soles recibidos, profusas unas, menguados otros, durante las postreras semanas para brindarnos doradas mieses; pero ayer y hoy, el mes, abril, novedoso y ancestral sastre de la tierra, a la que no se cansa de engalanar, engañoso y huidizo, casi cálido, casi frío, nos anunció su desbandada de la manera más poética: arrancándole el azahar a los naranjos en flor y deshojando a las primeras rosas del año,  que él mismo, no hace nada, había traído: lloviendo pétalos, albo presente para las renegridas aceras y suelos.

                                                                                

viernes, 29 de abril de 2011

MÁS QUE UNAS MEMORIAS

                                                                                                                                                                                  

          Para una ciudad pequeña, como la nuestra, tres actos culturales en el mismo día y en horas muy parejas de comienzo, eran muchos en número dada la poca expectación que estos actos levantan entre la población, y es que nunca, tampoco, solemos ponernos de acuerdo para fijar fechas y evitar coincidencias, y que el que le venga en gana o disfrute con ello pueda asistir a todos.
          Tuve la suerte de asistir al que mayor concurrencia acogió, unas doscientas personas, en un escenario singular como sin discusión es el del hotel Victoria y sus instalaciones. Se presentaba el número 7 de las Memorias de Ronda. El prestigio que tiene adquirido desde hace unos años la Revista, contribuyó a la afluencia grande de un público que llenó la sala en que se celebró al acto.
          Que haya logrado esquivar la publicación los embates políticos, económicos, las rencillas e intrigas que postulaban por su desaparición, es mérito exclusivo de su promotor y director, Faustino Peralta, a quien no olvidemos que igualmente debemos la iniciativa y éxitos de las Jornadas de Historia de Ronda y su Serranía.
          Entre tanto personaje de pacotilla como por aquí deambula, ya va siendo tiempo de que calibremos los méritos de unos y los desméritos y borrajas de otros. De los primeros, brindemos porque la constancia, el trabajo, la eficacia y, por supuesto, conocimientos de Faustino nos sigan acompañando.

miércoles, 27 de abril de 2011

TODO SE VENDE O SE ALQUILA.

                                                                                         
          Todo se vende, o, como mal menor, se alquila. Un voraz daño que parece no tener fin, ni lugar ni vía que pueda desprenderse de él. Una economía, la del comercio local, que en unos meses se ha visto abocada al más negro de los destinos: el del cierre.
          No están  tan lejanos los días en que por el alquiler de una superficie de un centenar de metros, o aun menor, se pedían cifras demenciales. Era algo que todos vaticinábamos:  que,  tarde o temprano, sus dueños, exigiendo tan elevadas rentas, colocaban la primera piedra de la hecatombe futura. Habrá que lamentarlo, como en  otras ocasiones, por los mayores perjudicados; por los que, pese a todo, instalaban un azaroso negocio, viéndoselas y deseándolas para hacer frente a la mensual y desorbitada renta, a los impuestos, y echar incontables horas para sacar algún producto con que vivir.
          No sólo es el caso de nuestra calle la Bola, sino el de todas las calles mayores o principales andaluzas. 

lunes, 25 de abril de 2011

EXILIOS QUE HACEN HISTORIA

                                                                                                                                                                                                  

          La adversa climatología de estos días y de enclaustramiento para los que no hemos querido compartir, por diversos motivos,  la humedad de las calles y el trasiego de visitantes, ha contado con un lado amable, como siempre es el refugiarnos en la lectura. He leído con fruición El Tiempo entre Costuras, de María Dueñas, bien hilvanada la ficción y con un marco real histórico asentado en los albores de nuestra funesta Guerra Civil y  primeros años de la posguerra. También, en cierto modo, dentro de este panorama de penurias y dolores, algo nos toca en la novela, ya que recuerda, a los que no teníamos conocimiento de ello, el exilio que sufrió en Ronda, por esos años, Juan Luis Beigveder y Atienza, ministro de asuntos exteriores de Franco, de 1939 a 1940.
          Es digno de un estudio serio, la de personajes que los gobiernos de todas las épocas nos han pasaportado para estas tierras. Así en un recuento rápido, etiquetados con idéntico castigo del exilio, nos llegaron, en las iniciales décadas del XIX, Juan Escoiquiz, preceptor y ministro de gracia y justicia de Fernando VII, y en las finales, a Antonio Luis Carrión, destacado periodista y poeta. Le seguirían el mencionado Beigveder y Dionisio Ridruejo. Exilios dorados, todos ellos, a tenor con la categoría de quienes lo padecían, por nombrarlo de alguna manera, y de los que, casi todos, sacaron frutos adicionales para sus obras y memorias.
          De todo ello una sola cosa me intriga: ¿con tan malos ojos miraban estas tierras, tan insufribles y detestables eran a sus ojos, como para sólo considerarlas buenas para prisión y destierro? Si nos detenemos a pensar, desde luego, el despectivo concepto en que nos tenían  cuadra a la perfección con el abandono sufrido  durante siglos y la atención y ayuda recibida, en un inmemorial olvido que no ha acabado aún. ¡Qué se la va a hacer! 

sábado, 23 de abril de 2011

AMORES QUE NO ENVEJECEN

                                                                                             
          Son los únicos amores en los que la posesión conjunta de un número de ellos, el concurso afín a una variedad de nombres practicados, a la vez, por una sola persona, no levantan la condena , la indignación o la feroz crítica de nadie.
          En el poblado universo, polifacético y multicolor de los libros, se permite la práctica del amor libre, poligámico, el enamoramiento múltiple y apasionado, la entrega y rendición simultánea a una interminable relación de obras sin edad, de profanas fronteras y profusas procedencias.
          Hoy, 23 de abril, día de la festividad del libro con cuerpo, con tamaño y forma, con matiz e impresión, celebrémoslo, un año más, agasajémoslo trémulamente, pasando los ojos con amorosa delectación, con ardor y sosiego, con ternura y ansiedad de amante singular, por las abiertas y albinegras páginas de una de nuestras amadas obras. Una seducción sin parangón, inconfundible, ilimitada, de historias apabullantes, pacientemente nos aguarda.

jueves, 21 de abril de 2011

PUÑETERA LLUVIA

                                                                                             
          Clarea el amanecer, con nubes negras diminutas en el horizonte, muy en desarrollo todavía, pero por su situación, adheridas a las cimas de las montañas por donde nos llega la lluvia, con todas las de la ley para hacer válidos los pronósticos meteorológicos que anunciaban un día y el siguiente, jueves y viernes, de agua intermitente.
          Es Semana Santa y uno lo siente, más que nada, por los que tenían depositadas sus esperanzas en ella para ganarse unos cuartos que alegraran por unas jornadas, al menos, sus depauperados ingresos: puestos callejeros de dulces y golosinas, casas de huéspedes, de comidas baratas y todo eso, los más castigados siempre cuando la economía nos vuelve la espalda y no termina nunca de darnos sobresaltos y de soliticitarles, de nuevo, sacrificios a los que no hacen otra cosa desde que nacieron.
          Mal asunto, con diferente cariz, para los que se acogían a las fiestas con intenciones de utilización política de unas celebraciones cada vez menos religiosas y más laicas. Están a la vuelta de la esquina unas elecciones y los de un signo, aducirían que bajo su gobierno la Semana fue un éxito total de organización y brillantez; los del opuesto, bajo una fe que creen suya y de nadie más, porque fue una muestra innegable de que era masiva la participación de los que los van a votar.
                                                                        
         


martes, 19 de abril de 2011

INVOCANDO A LOS CIELOS

                                                                                                                                                                                                           

          En horas amargas de penurias y sinsabores, cuando el más cortante desaliento nos hiere, acudimos a mirar a los cielos, nunca tan invocados, donde habitan nuestros personales dioses y taumaturgos, esperando un milagro que nunca llega, tal vez porque más allá del continuo milagro de la existencia, pocos se cruzan en nuestro camino.
          En mi buzón, al igual que exhibiéndose en el exterior de los coches alineados a ambos lados de la calle, bajo el limpia parabrisas, veo  pequeñas y rectangulares hojillas impresas, no más grandes que el hueco de mi mano, que no es grande. Se sirven de una letra diminuta, bien tintada, apretada para contar mucho en un espacio que es mínimo. Todo, para referirnos las excepcionales virtudes mágicas que adornan a un "gran maestro espiritualista africano", que cura males, de amores, de los más enconados, familiares, empresariales; recupera dinero perdido, lo hace ganar en un periquete y resuelve, como el que no quiere la cosa, un sin fin de desdichas en una lista casi interminable.
          Su don fantástico es tan formidable, que los sueños de cualquiera, incluso los de alcanzar la fama como actriz, cantante, futbolista o as de otro deporte, lo convierte en realidad en un plazo no mayor de siete días. Una pizca de inglés chapurrea y atiende, con ubicuidad, en varias poblaciones de la cercana costa. De ésta, desde su ya algo ajado florecimiento, como vecinos que somos, no han dejado durante años de llegarnos ofrecimientos de establecimientos de todo tipo, de grandes superficies, cuando aquí no las había, de gigantescas exposiciones de muebles, de tiendas de lujo y demás. Ahora, con el mal momento económico, nos invaden, porque no es este sólo, con idéntico origen, santones, maestros o médiums, exóticos sustitutos, al fin y al cabo, de nuestras sabias y curanderos de toda la vida, que, bajo diferentes nombres e idiomas, el mundo poco cambia.

                                                                     
                                                                                                                                         

domingo, 17 de abril de 2011

Un domingo sin pájaros.

       Llevamos un par de semanas de tiempo suave y calmado y eso se nota en la prodigalidad con que la naturaleza se despliega en estas fechas, perceptible en el brillo inusitado de las hojas de  plantas y árboles, como si quisiera compensarnos por un invierno en extremo duro y descarnado. Sería una mañana la de este domingo de las más amables si no la alterara, a la par que a nuestros nervios, ese viento del Estrecho, más cercano de lo que sería deseable para estos menesteres de mandarnos pequeños ciclones desatados con que nos fustiga con relativa frecuencia.
       El perturbador levante ha puesto con idéntica saña en presurosa fuga a moradores habituales de mi calle, como son gatos callejeros, a perros desorientados de sus dueños, e, igualmente, a los pájaros. No es que hubiera muchos de estos últimos, ya que los humanos, (no quiero pensar que sólo los hispanos) nos valemos como nadie a la hora de empobrecer y disminuir cada vez  más flora, fauna y todo lo que va quedando de valor en el planeta.
       Esta mañana, echo de menos a ese pájaro extraño, de regular tamaño, color carbón reluciente, pico de cereza madura, e inquieto andar, que llevaba merodeando por los alrededores desde que aparecieron los días soleados y templados. Recorría los jardines cercanos, a pasitos acelerados y menguados, como si pisara sobre ascuas, cauto y osado a la vez,  como si buscara algo sin jamás encontrarlo. No lo había visto nunca antes de ahora. Me han dicho, no sé si con razón,  que vienen en los barcos, como descarados polizones, sin ocultarse, en los modernos transatlánticos que cruzan raudos los océanos, desde la otra parte del mundo. Si es así, vendrían estas aves a  emprender un viaje de descubrimiento, como los intrépidos de Colón y compañía, pero al revés. Tenía la esperanza de poder sacarle una foto, pero creo que no le gustan o temía algo peor, por un probable suceso anterior: tampoco hay tanta diferencia entre los prominentes objetivos de las modernas cámaras y los cañones de una escopeta.

viernes, 15 de abril de 2011

ISABEL MARTÍN Y EL CONCIERTO SACRO DE AYER.

                                                                               

          Sólo dos flores de un jardín, contados cuadros y algunos libros, decía Lope, cuando ya tenía comprobado los gozos y desengaños de este mundo, le bastaban para ser feliz. Indudablemente, olvidó o lo obvió por sabido, otro elemento esencial: la música. Muchas cosas nos amargan la vida y nada más que unas pocas nos la alegran. La música, que nos eleva el espíritu, que nos transporta a regiones insospechadas, que cicatriza penas y sinsabores, es una de ellas y, afortunadamente, una de las más cercanas y al alcance de nuestras manos hoy en día.
          Todo un universo de arpegios, de ensoñaciones, de infantiles voces deslumbrantes, vibró ayer desparramándose armónico por las naves de nuestra Iglesia Mayor, dando fe de que la música, el canto, acompañado de la destreza de los interpretes y los coros, será una de las pocas cosas que, como hasta ahora, recorrerán sin desmayar, los tiempos.
           Mi admiración para todos los que con tanta dedicación colaboraron en el feliz desarrollo del sacro evento. Pero sobre todo, para Isabel Martín, a la que le rebosan inquietudes artísticas y en la que hallan espléndida morada, la música, la fotografía, la poesía... Toda modestia y sencillez, siendo piedra angular en la que descansan, sin pretensiones, sin querer llamar la atención, un sin fin de cauces de la cultura de nuestra ciudad. Personas como ella, como la música, su eterna pasión, alegran la vida y merecen el reconocimiento, que, desde aquí, con todo cariño y convencimiento le enviamos.

                                                                                   
       

jueves, 14 de abril de 2011

LA CASA DEL REY MORO

                                                                                

          Con toda la cautela del mundo, la que nos obliga la cercanía de las elecciones municipales, recogemos de la prensa provincial la noticia de que Ayuntamiento y sociedad propietaria de la Casa del Rey Moro, han llegado a un acuerdo para restaurar la vivienda. El edificio, que si no es de origen árabe, alberga orgulloso al monumento de La Mina, de esa procedencia, de histórico e incuestionable valor histórico y estético, al igual que a los hermosos jardines diseñados por el afamado Forestier, es sabido  que es una pura ruina en la actualidad, como ya desde hace no sé qué tiempo, proclama a voces su indigno aspecto exterior.
          Así visto, la decisión de la sociedad alemana dueña de la vivienda de invertir dos millones y medio de euros para rehabilitarla parece una excelente noticia, para una Casa que, cualquiera que sea su antiguedad, que ya la tiene, y su origen, es de familiar presencia y de singular arquitectura entre las que se asoman a nuestro universal precipicio.
          Otra cosa, si de hecho se aprueba y lleva a cabo la importante inversión, es ver qué coste urbanístico habría qué pagar por la realidad el proyecto; qué pérdidas y qué cambios de fisonomía, por nadie deseables,  que nace ya con la amenaza de mudar un conjunto que lleva siglos inalterable,  brindando continuo gozo a rondeños y extraños. Y no hablemos ya si la obra toca, como se dijo en un principio, cuando cambió de manos la propiedad, a la integridad del paso del río. 

martes, 12 de abril de 2011

Un grito de duradera huella

                                                                                       

          Gritos se oyen muchos todos los días, vociferados por causas muy distintas y de los que, casi siempre, se nos escapan las causas, si es que no somos nosotros los emisores del destemplado sonido.
          Por una vez, por un grito, este digno de no perdérsele el rastro, ficticio, aunque basado en miles reales, que se seguirán produciendo hasta el final de los tiempos, tenemos que congratularnos. El Grito es el título de la novela con la que un serrano, un montejaqueño, ha ganado uno de los premios más conocidos y prestigiosos de España: El Café de Gijón 2010.
          Antonio Montes es su joven autor, muy relacionado con Ronda, además, por haber cursado el bachillerato en un instituto de nuestra ciudad, brillantemente, por cierto, como indica la beca que en su día le otorgó la Maestranza rondeña para proseguir con estudios superiores.
          Precisamente en una de las salas de la referida Institución rondeña presentó ayer, día 11, su novela Antonio Montes, ya por la tercera edición. No mucho público para lo que merecía el acto, pero ya sabemos el poco entusiasmo que levantan, sea cual fuere su importancia, los culturales por aquí.
          Nuestra enhorabuena, a su autor que, muy inteligentemente, ha mirado antes que nada a su pueblo, a Montejaque, donde se desarrolla el argumento de la novela, sin buscar escenarios más lejanos y menos entrañables. Y también al mismo Montejaque porque ya tiene un hijo más del que enorgullecerse.

domingo, 10 de abril de 2011

MONUMENTOS QUE SOBRABAN.

                                                                                   

         Mal le cuadra al siglo XIX,  por lo que a España se refiere, el apelativo de romántico, aunque igualmente en  nuestro suelo, como en toda Europa explosionara en parte de ese período el movimiento de tal nombre. Lo cierto es que fue la decimonona una época aciaga, marcada por el hambre y las revoluciones, las monarquías despóticas y  las injusticias sociales.
          De la mano del romanticismo llegaron los viajeros. Descubrir a una España olvidada, llena de conflictos, pero también de seducciones fue su mayor mérito. Muchos ahondaron en el desatino de las guerras que nos hundían y en el origen, explicables unas, otras menos, que engrosaban nuestros males. Otros prefirieron ignorarlas y, sin pretenderlo, buscando un romanticismo de falsos héroes, ensalzar  a figuras que eran producto y signo evidente del mismo entramado de desatinos en que nos movíamos. El bandolero fue uno de ellos, un bandido sin más.
          Por eso, me sabe a demonios ese monumento levantado al bandolero en una de nuestras barriadas, precisamente en una ciudad en la que  nos faltan plazas para levantar altares a personajes, de todo tipo, que sí lo merecen. Fueron pocos los bandidos célebres nacidos en la Serranía, aunque su dilatada  configuración montañosa diera abundante refugio a la mayoría de ellos. Y en cualquier caso, nunca deberían ser ocasión de enaltecimiento, cualquiera que sea la fama que arrastren, ni siquiera como figura turística. Cuanto mejor, para no salir del contexto, hubiéramos quedado, con una figura al viajero; porque los hubo grandes, y, además, siguen siendo hoy bajo otras circunstancias y tiempos, parte esencial de nuestra economía.

viernes, 8 de abril de 2011

LOS QUE DEBERÍAN SER UN DECHADO DE VIRTUDES

                                                                                          


          Abandonamos por hoy el área regional y local en que nos movemos habitualmente para unirnos al justo grito de los que claman contra los treinta y ocho eurodiputados españoles que, en el parlamento europeo, se han opuesto con su voto negativo a la propuesta de congelación de sus sueldos y de viajar en clase turista, en lugar de la business o preferente en la que lo vienen haciendo.
          Hablamos de individuos que cobran por su ocupación europea ocho mil euros mensuales de sueldo, más otros cinco mil para gastos "corrientes", de teléfonos, alquileres, informática, etcétera, por citar algunos de los emolumentos más llamativos de los que gozan, entre otros privilegios.
           Cuando una parte importante de la población, con cinco millones de parados, pasa hambre y otra se ve con enormes dificultades para vivir dignamente, que los que tenían que ser un ejemplo de virtudes (que bien que se las renumeramos si es que, algunos, las poseen) se obstinen en no renunciar a un ápice de sus opulentas ganancias y prebendas es un acto para todos no sólo descorazonador, sino que ponen en entredicho las ideologías, y las hay de todo signo, que defienden.

jueves, 7 de abril de 2011

Cuando al atardecer volvían los rebaños.

     La memoria, ese archivo ingente en el que el tiempo pierde su condición de tal, para coincidir en un punto exclusivo y ser sólo pasado, se pone en marcha ante la imagen que contemplo, en el patio de una casa amiga, de un cencerro, guardado como reliquia en su rústico altar.
     Quizás por esa circunstancia, -ahora sí acudiendo a esa cualidad de continuidad, que no se detiene y fija fechas- nos parece que fue ayer cuando campo y ciudad eran una misma cosa. Se recuerda entonces con nostalgia, momentos como la vuelta del cabrero, muy avanzado el día, casi siempre un poco antes del anochecer, entre sonidos de esquilas, acomodando su paso al cansino y remolón de los animales. Todo una larga jornada de vigilancia para una tarea que tampoco, así, estaba cumplida  del todo, porque antes había que retornar las cabras a sus amos, y, en numerosas viviendas se abrían puertas para acogerlas, hasta el amanecer que, de nuevo, vendría el pastor a por ellas.
    Con el progreso, creo, hemos ganado en calidad y comodidad; pero, también, hemos perdido mucho de lo que gozábamos de vida natural, cuando el campo era ciudad y ésta campo. Y aunque ganados y rebaños cruzaran ahora nuestras calles, invadiéndolas, en un insólito vuelco de situaciones, en el frenesí de luces del ocaso,  con el ruido del tráfico y la agitación de locura en que nos movemos, sería utópico que toda esa amalgamas de sonidos, heterogéneos, pero limpios y adormecedores, como una orquesta de numerosos instrumentos, nos llegara aquietando, como antaño, el alma nuestra.

martes, 5 de abril de 2011

INTERNET DE LOS POBRES

  
    Pocas revoluciones pacíficas han transformado el mundo sin necesidad de armas ni de cruentas batallas, como la de los ordenadores, con sitio y horarios fijos, fuera y dentro de nuestros hogares. De su mano, llegó la arrolladora Internet, empequeñeciendo el planeta, derribando fronteras y llevando al segundo las noticias nada más producirse, las más con sus imágenes estremecedoras, impregnadas del fogonazo del instante.
   Nada que no se sepa, lo dicho. Pero a nivel local, asimismo, de forma abrumadora, impulsada por la recesión económica y la falta de oportunidades, y, tal vez, basándose inconscientemente en esa innovadora tecnología que engulle distancias tan sorprendentemente, otra invasión se ha abierto paso poblando paredes de viviendas, farolas, troncos de árboles, ventanas, locales abandonados y cualquier superficie visible, de ofrecimientos manuscritos: es el Internet de los pobres, que de un extremo a otro de la ciudad publican la desesperación actual de sus vidas en urbanos e-mails, mal trazados la mayoría, que no sé si alguien lee, pero a los que nadie responde. Un tema, expresado de mil maneras y de dudosa ortografía, es común a todos ellos: ¡busco (angustiosa, insistentemente, con una urgencia que poca espera debería admitir) trabajo, ayuda!